«La huelga nos supone un desastre a nivel económico y organizativo»

Los monitores en huelga de Getxo ofrecieron una sesión de zumba ayer en la plaza de Telletxe. / E. C.
Los monitores en huelga de Getxo ofrecieron una sesión de zumba ayer en la plaza de Telletxe. / E. C.

Usuarios y clubes deportivos claman contra el paro en los polideportivos de Erandio, que suma ya cinco meses

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNA ERANDIO.

La huelga que mantienen desde hace más de cinco meses los trabajadores de la empresa Di Sport, adjudicataria de la gestión de los polideportivos municipales de Erandio, han llevado a la desesperación y el hartazgo a los clubes deportivos y a los 3.000 usuarios -más de un 20% se han dado de baja-, de estas instalaciones repartidas entre Altzaga y Astrabudua.

Entidades como el Baloncesto Peña Bilbao Basket Erandio SBT aseguran que para ellos «la huelga nos supone un desastre a nivel organizativo y económico». Su presidente Guillermo Valdivieso no oculta su miedo a que el conflicto laboral «se alargue hasta la próxima temporada, con nefastas consecuencias para nosotros».

De hecho, a la hora de planificar la campaña próxima, «la Federación nos exige una lista de los campos donde van a jugar nuestros cuatro equipos y no podemos garantizarlo». «Estamos pidiendo favores a los equipos rivales a la hora de programar los encuentros y buscando que nos cedan o alquilen polideportivos» en localidades limítrofes, confiesa. Una travesía en el desierto que también afecta al plano deportivo.

Guillermo Valdivielso achaca esta dramática situación a «la falta de voluntad para llegar a un acuerdo por parte de la empresa». A futuro reclama mantener negociaciones «aunque sea para lograr un pequeño acercamiento», por las partes.

Los integrantes de la Escuela de Atletismo de Erandio, en cambio, han visto la luz desde el pasado lunes. Su director deportivo, Juan Ángel Galiana, resalta que «el Ayuntamiento ha contratado a una persona para que el polideportivo de Altzaga mantenga las puertas abiertas hasta las 22 horas», en vez de cerrar a las 19, como sucedía desde que arrancó la huelga indefinida. No obstante, es poco optimista de cara a que se recupere la normalidad «todavía falta mucho para solucionarlo».

En el ámbito privado, los miles de usuarios a nivel particular o familiar confiesan su «desesperación y frustración. No importamos a nadie, principalmente al Ayuntamiento», denuncia Bego. En su caso tiene una hija de seis años de edad inscrita en los cursos de natación «pero desde que empezó el conflicto no ha vuelto a la piscina». Otras familias «se han dado de baja para apuntarse en polideportivos de otros municipios, con el trastorno correspondiente». En su caso tampoco le reconforta la devolución de la cuota del abono. «No quiero dinero, quiero poder usar las instalaciones», afirma categórica.

Asimismo defiende que «mejor cerrar las instalaciones que mantenerlas abiertas parcialmente», principalmente para ahorrar los gastos generales de cara a mantener la persiana abierta que «no debemos olvidar, se pagan con los impuestos de todos los residentes en Erandio». Por este motivo han puesto en marcha una campaña de recogidas de firmas reclamando a las autoridades municipales «una mayor implicación a la hora de buscar una solución».

Trabajadores y empresa acudirán hoy a una nueva reunión convocada por el Gobierno vasco para intentar buscar una vía de acercamiento.

 

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