Un vecino de Romo de 73 años fallece en el incendio de un garaje en Leioa

La negra humareda redujo la visibilidad y complicó el hallazgo del cadáver, que estaba en el suelo, entre dos vehículos. / Luis Calabor

Su coche cogió fuego, la víctima trató de sofocar sin éxito las llamas con un extintor y se golpeó contra una columna

TXEMA IZAGUIRRE

Parecía un simple cortocircuito, pero los Bomberos encontraron un cuerpo carbonizado en el interior. Un incendio registrado la mañana de ayer en el garaje comunitario del edificio de oficinas del número 2 de la Avenida Amaia de Leioa, que hace frontera con Getxo, acabó con la vida de un hombre septuagenario, vecino del barrio de Romo que estacionaba en este aparcamiento, al que se tardó horas en identificar por el mal estado del cuerpo. Los Bomberos todavía estudian las causas por las que se desató el fuego a las 11.20 horas. Los investigadores barajan varias hipotésis: pudo producirse un fallo en el sistema eléctrico o en el propio vehículo de la víctima. Había impactado contra una columna, utilizado un extintor, y su coche estaba totalmente calcinado, mientras que el resto de automóviles sufrieron apenas unos daños. Al parecer, también había solicitado unas pinzas para cargar la batería con anterioridad al siniestro. Pudo sufrir un accidente que causara las llamas, o colisionar al tratar de escapar del incendio. El cadáver fue hallado en el suelo, entre dos coches. El levantamiento se produjo sobre las 20.00 horas y fue trasladado al servicio Patológico Forense. Al parecer, falleció por inhalación de humo y después las llamas consumieron su cuerpo, que quedó en un estado que impidió a los profesionales dilucidar el sexo de la víctima. Una tremenda humareda desató la alarma y generó una enorme expectación en esta zona, situada frente al ambulatorio de Las Arenas. Los trabajadores de las distintas oficinas se pusieron a salvo en la calle.

Algunos vieron que también salía una gran cantidad de humo de la zona de los cuadros eléctricos cuando bajaban por las escaleras. Echaron mano de lo necesario y escaparon nada más escuchar la alarma, sin imaginar la tragedia que había acontecido. «Ha sido una cosa exagerada todo el humo que salía, sobre todo del portal», explicó Vicente Aspiunza, del bar 4Monos, que está pegado a la entrada. Los trabajadores pasaron angustiosas horas de espera en el exterior. A las 13.35 horas, los Bomberos les permitieron a los empleados entrar a las oficinas para comprobar posibles daños. «Había un olor muy fuerte, pero nada más», confesó Timanfaya Cueto, del barrio bilbaíno de Santutxu, trabajadora de 'Ancore'.

Equipo de investigación de la Ertzaintza.
Equipo de investigación de la Ertzaintza. / LUIS CALBAOR

Hasta seis vehículos de extinción de incendios, procedentes de las bases de Uribe Kosta -situada a menos de 1 kilómetro, en Leioa- y Urioste, acudieron al lugar. Tras acceder al tejado, al que subieron con una escala mecánica, comprobaron que el foco estaba abajo, en las cocheras. Sofocaron las llamas con rapidez, pero la enorme cantidad de humo que salía dificultó enormemente las tareas y la localización del cadáver. Al lugar acudieron agentes de la Policía Municipal y de la Ertzaintza, aunque quedan pendientes los análisis que tendrán que realizar los expertos antiincendios para esclarecer las causas del suceso.

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