Culpan a la discoteca del Puerto Deportivo de atraer el botellón y los incidentes

Un hombre corre por delante de la discoteca Cocoon. /jordi alemany
Un hombre corre por delante de la discoteca Cocoon. / jordi alemany

Los comerciantes se quejan de graves gamberradas y de la constante aparición de vómitos y orines frente a sus negocios

TXEMA IZAGIRRE GETXO.

La apertura de la discoteca Cocoon Beach deja una estela de quejas entre los comerciantes y viandantes del Puerto Deportivo de Getxo. Fue abrir el local y comenzar las críticas. Lo consideran culpable del desmadre que se vive en el parking cercano, donde se concentran jóvenes para beber.

Vómitos, orines en las puertas de los negocios cercanos y una lista de gamberradas tan graves que apuntan a delictivas. Su origen lo atribuyen a la influencia de esta sala a la que acuden principalmente jóvenes de corta edad. En la otra cara de la moneda están los responsables de este local de ocio nocturno. «La culpa siempre se la echan a las discotecas», se queja Txus García, responsable de la Cocoon.

La lista de incidencias desde la apertura del establecimiento es amplio. Uno de los casos afectó al Getxo Zinemak. Dos menores se colaron a las 4 de la madrugada por la puerta de emergencias de las salas de, vaciaron dos extintores en su interior, dejándolas cubiertas de polvo blanco y salieron corriendo después. La Policía Municipal los vio huir y les detuvo, al sospechar que habían hecho algo malo. Algo que certificaron poco después.

Otros jóvenes llegaron a tirar piedras al interior del Puerto Deportivo, donde están amarradas las embarcaciones. Y, además de meadas y vómitos en la puerta, en otros establecimientos del Puerto Deportivo también se han registrado daños en el mobiliario o el decorado exterior. «Los problemas en la zona se han incrementado desde la apertura de la discoteca», reconocieron fuentes policiales. Comerciantes y hosteleros exigen control y que las cosas vuelvan «a la normalidad», ya que aseguran que antes de la apertura del negocio no sucedían estos episodios.

Desde Cocoon alegan que han puesto en marcha un servicio de limpieza especial. «Hemos contratado a tres personas que limpian todo lo que dejan del botellón», asegura Txus García. El responsable del local apunta que los trabajadores arrancan su actividad a las cinco de la mañana para quitar las huellas de una noche de juerga colectiva de la que García se desmarca. «Nadie se queja de todos desechos de MacDonalds que se pueden ver en la zona. Nadie. Y está esto lleno», protesta.

García defiende además que a los clientes no les dejan ni meter ni sacar vasos, aunque sean de plástico, al local. Y que «el que hace botellón no gasta en la discoteca. Nosotros cobramos 10 euros la entrada porque si no entrarían dentro del local y no harían gasto. Es gente que consume fuera».