LA CLAVE

«Crucé el Puente Colgante y una bomba lo destruyó»

Los alumnos han contactado con vecinos que, por su edad, vivieron el conflicto bélico. /
Los alumnos han contactado con vecinos que, por su edad, vivieron el conflicto bélico.

Un documental de los alumnos de Tartanga relata las vivencias en la guerra de 14 vecinos de Erandio

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNA ERANDIO.

«Íbamos a enterrar a mi madre, comenzaron los bombardeos y tuvimos que dejar el cuerpo sobre la tierra y salir corriendo». Este es uno de los recuerdos más vivos que mantiene fresco Fernando Saornil, un 'niño de la guerra', al que le tocó vivir el conflicto bélico con quince años en el barrio de Goiherri de Erandio. Cuando el cura encontró el cadáver le dio sepultura con la denominación de «hija de padres desconocidos». Pese a presentar toda la documentación, «hace poco que la Iglesia ha cambiado el registro», apunta con una memoria prodigiosa a sus 96 años. A partir de ahí, comenzaron una serie de vicisitudes que le llevaron en camión hasta Santander. En este trayecto la suerte se alió con el convoy toda vez que «nada más cruzar el Puente Colgante, una bomba lo destruyó».

En la capital cántabra se embarcó hacia Inglaterra. «Tuve que mentir sobre mi edad, porque al tener quince años era válido para luchar y yo no quería». Desde este primer destino le llevaron a Francia y le metieron en el campo de internamiento para republicanos existente en la localidad de Gurs, «de donde tuve que huir cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, atravesando la frontera por los Pirineos».

Nada más acabar la guerra, se puso a buscar a sus hermanos, que vivían en centros de acogida. Sin noticias de Antonio, comenzó a indagar hasta que le encontró en un convento de los Capuchinos en Madrid, «donde tenía pensado tomar los hábitos, pero apareció Fernando y me convenció para regresar a Erandio», recuerda el otro protagonista de una hermosa historia de amor fraternal. Cuando estalló el conflicto bélico tenía diez años.

El vídeo se proyectará entre el 19 y el 23 en Josu Murueta y del 26 al 30 en la biblioteca de Altzaga

Antonio rememora que los bombardeos «duraban entre veinte y treinta minutos». Antes sonaban las sirenas alertando del peligro. «Si lo hacían tres veces había que correr a los refugios». Uno de ellos estaba situado en el túnel del tren, en Lutxana. Ambos mantienen intacto el recuerdo de su tío Luis, que luchó en la Guerra Civil en el bando republicano. «Me enteré de que estaba herido de bala y fui a visitarle al hospital. El domingo siguiente volví y ya no estaba. Creemos que le fusilaron porque nunca volvimos a saber nada más de él», asegura el mayor de los hermanos.

María Antonia Sinovas, de 90 años, reconoce que «solo viví quince días de guerra en un refugio», toda vez que «me embarcaron con destino a Francia. Desde el barco vi el bombardeo del Serantes». Tampoco se olvida de «otros niños que estaban en otro buque para marcharse a Rusia. Tenían mucha hambre y nosotras les lanzábamos comida pero se caía al agua». En el país galo vivió con «una familia durante dos años. Hice allí la comunión. Pero tuve que volver cuando estalló la Segunda Guerra Mundial», recuerda.

Al menos 87 muertos

Estas son tres de las 14 historias de vecinos de la localidad recogidas en documental 'Testimonios del bombardeo de Erandio y Guerra Civil', realizado por los alumnos de audiovisuales del CIFP Tartanga del barrio de Altzaga. A lo largo de 23 minutos se suceden en catarata relatos narrados en primera persona que reviven los 'vuelos de la muerte', a cargo de los aviones Heinkel y Junkers, una parte de la Legión Cóndor alemana, que acudió en apoyo de los sublevados y de la Aviación Legionaria, enviada por Mussolini, para ayudar a Franco. Sus cargas mortíferas dejaron entre 87 y 111 muertos y un sinfín de heridos en la localidad. El vídeo se podrá ver del 19 al 23 de este mes en el centro cultural Josu Murueta y del 26 al 30 en la biblioteca de Altzaga. El horario de las proyecciones será de 12.00 a 13.00 y de 19.00 a 20.00 horas con entrada libre.

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