Berango instala catorce cámaras para controlar el tráfico

La calle Sabino Arana contará con dos radares para controlar la velocidad. /A. B.
La calle Sabino Arana contará con dos radares para controlar la velocidad. / A. B.

El Ayuntamiento, además, colocará en septiembre dos radares de velocidad en la calle Sabino Arana, donde el límite es de 20 kilómetros por hora

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNABERANGO.

El Ayuntamiento de Berango acaba de instalar catorce cámaras de videovigilancia en diferentes puntos de la localidad. Todas ellas están ya conectadas con las dependencias de la Policía Local, aunque el fin que persiguen es, sobre todo, «controlar el tráfico e incrementar la seguridad ciudadana», explica la alcaldesa, Anabel Landa.

La regidora considera que el «número tan importante de vehículos que circulan por el municipio hace necesaria» la puesta en marcha de estos dispositivos electrónicos. En ese sentido, son precisamente las vías de más movimiento circulatorio donde se encuentran las cámaras de videovigilancia. Así, desde hace unos días se sitúan en la calle Sabino Arana, artería viaria principal del municipio, que cuenta con siete dispositivos; Simón Otxandategi, con tres; Arebeta Bidea, donde hay dos; y dos más que vigilan desde la Kultur Etxea de Berangoeta. Estas se suman a las de la Casa Consistorial, que ya contaba con su propio sistema de control.

Además, el Ayuntamiento, «a petición de la ciudadanía», en palabras de la alcaldesa, colocará dos radares de velocidad en Sabino Arana el próximo mes de septiembre. Esta calle, que cruza toda la localidad, está catalogada como «vía lenta», con un límite de velocidad máxima de 20 kilómetros por hora. Esta es una restricción respetada por la «mayoría de los conductores, pero siempre hay alguno que se lo salta», lamenta Landa. Una situación que ha provocado «las quejas vecinales, lo que nos ha llevado a tomar esta decisión». Precisamente, la calle Sabino Arana ha sido sometida a un proceso de reurbanización absoluta para ganar espacio al peatón y ralentizar el paso de vehículos.

La parte del trazado donde se ubican la mayoría de los establecimientos hosteleros y comercios está diseñada de modo serpenteante, para que los automóviles reduzcan drásticamente su velocidad y que así los viandantes puedan caminar con total seguridad. El segundo tramo, que va desde la estación de Metro hasta el supermercado, es recto, pero el límite de velocidad se mantiene.

La remodelación integral de Sabino Arana, «el proyecto más importante de las últimas décadas en Berango», como lo definió en su día la alcaldesa, ha supuesto una inversión superior a los 2,1 millones de euros. Un coste que se ha incrementado en 50.000 euros con la instalación de un muro vegetal en el trazado que transcurre en paralelo a las vías del suburbano. «En principio habíamos pensado en otra solución, pero por precaución y seguridad optamos por esta medida», reconoce Landa.

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