El Ayuntamiento de Getxo da oxígeno a la Nagusien Etxea

Una de las manifestaciones organizadas en mayo por los mayores. / E. C.
Una de las manifestaciones organizadas en mayo por los mayores. / E. C.

Los jubilados de Romo han recibido la subvención anual de 42.500 euros que les permitirá dar continuidad a sus actividades

TXEMA IZAGIRRE GETXO.

La Junta del Nagusien Etxea de Romo ya cuenta con la subvención anual de 42.500 euros concedida por el Ayuntamiento de Getxo. Se trata de un balón de oxígeno que permitirá dar continuidad a las actividades que organizan los jubilados. «La junta valora positivamente la concesión de la subvención anual, que nos permite continuar nuestra actividad con normalidad», aseguran desde el Nagusien Etxea. Así que ya se han puesto en marcha para iniciar las actividades del nuevo curso con la mayor normalidad. Por eso aprovecharon ayer «para comunicar a todos los socios y socias que el jueves 6 de setiembre, de 10 a 13 horas, se abre el plazo para cubrir las vacantes de gimnasia».

No obstante, la ayuda económica solo les otorga relativa tranquilidad. Porque estas personas están convencidas de que «el hecho de recibir la subvención no garantiza, por sí sola, la supervivencia de nuestra casa». Los representantes de la junta de la Ibar Nagusien denuncian que «el equipo de gobierno sigue apostando por el derribo, haciendo oídos sordos a las decisiones de los plenos municipales». Con eso se refieren a que las mociones presentadas en pleno por la oposición obtuvieron el mayoritario respaldo del resto de fuerzas políticas (PP, Guk, EH Bildu y Ciudadanos).

Los responsables municipales decidieron construir la nueva Kultur Etxea de Romo y allí se ubicó el Hogar del Jubilado en la tercera planta. A la par, aseguraron que mantendrían el antiguo Nagusien del barrio pero fueron restándole servicios, como el de peluquería, podología o el de los conserjes. Esto obliga a los mayores a abrir y a cerrar las instalaciones de la calle Lope de Vega, entre otros servicios. Por eso los jubilados se temen lo peor: el cierre, antes o después, de las instalaciones.

El plan del gobierno municipal acarreó las denuncias del resto de partidos de la oposición y provocó la organización de protestas y movilizaciones en contra de demoler el euskaltegi, la vieja Aula de Cultura y el Nagusien para edificar VPO. Los propios mayores mantuvieron un encierro en el propio centro durante tres semanas para reclamar su continuidad. A la Junta del Hogar del Jubilado se le sumaron apoyos desde los sindicatos municipales o colectivos como la plataforma, la asociación de vecinos y la comisión de fiestas del barrio. Su pretensión es poner en marcha un centro de día en estos edificios, en lugar de derruirlos.

Eso ha llevado a la junta del Hogar del Jubilado a realizar un llamamiento a los socios para «implicarse en el día a día del centro: Si queremos que sea un proyecto vivo y con futuro, tenemos que participar en las decisiones y ayudar a que funcione. No como invitados sino como dueños y dueñas que somos de nuestra casa, de nuestra Nagusien Etxea».

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