Artaza pincha como escenario para bodas y sumó solo 16 enlaces en 2018

El palacio de Artaza comenzó en el 2000 a acoger bodas. /MIREYA LÓPEZ
El palacio de Artaza comenzó en el 2000 a acoger bodas. / MIREYA LÓPEZ

Desde el 2000 el palacio acoge solo siete sábados al año la celebración de matrimonios, siempre de vecinos o personas vinculadas a Leioa

TERRY BASTERRA LEIOA.

Los matrimonios comenzaron a caer de forma constante en Euskadi en el 2003. Se pasó de celebrar más de 10.000 enlaces al año en el País Vasco a los 7.189 que se oficiaron en 2013, según los datos publicados por el INE. Desde entonces la cifra se ha mantenido constante. Leioa no ha sido una excepción. En el 2000 el Palacio de Artaza se abrió a la celebración de las bodas civiles y la demanda inicial fue tremenda. Tanto que a finales del 2001 el Ayuntamiento decidió restringir los casamientos solo a vecinos del municipio o personas con un negocio en esta localidad. Se temía que la excesiva demanda pudiese dejar sin posibilidades a los lugareños de oficiar su matrimonio en este edificio centenario, uno de los más icónicos de toda la Margen Derecha y que fue inaugurado durante una visita de Alfonso XIII.

En los últimos años la tendencia a la baja de las bodas se ha mantenido en Artaza. En 2010 superaron las 40, mientras que en el último lustro se situaron en la veintena , salvo el pasado 2018. Se oficiaron solo 16, una cifra menor a lo habitual. En Artaza las uniones se celebran el primer sábado de cada mes entre marzo y octubre -salvo agosto- en horario de mañana hasta un máximo de seis por cada una de estas siete jornadas. El uso del palacio para este enlace civil tiene una tasa de 131 euros para los vecinos de Leioa y de 206 para aquellas personas que tienen un vínculo con la localidad.

Parte importante en los matrimonios ha sido la alcaldesa de Leioa. Ella ha tenido el «honor» de casar a muchos novios de Leioa en este enclave y es la encargada de conducir las bodas, pero también ha sido 'cómplice' de numerosas sorpresas preparadas por familiares y amigos de los contrayentes. «Hubo una vez que los invitados abrieron una botella, creo recordar de txakoli, en mitad de la ceremonia, dieron un discurso, bebieron todos y seguimos con la boda», rememora Mari Carmen Urbieta. Y es que el palacio de Artaza, con sus salones y jardines, ofrece la posibilidad de organizar una boda todo lo seria que quieran los novios, pero también da opción a desarrollar un enlace más distendido y con un punto de humor. Y permite participar a los invitados con discursos emotivos y cariñosos o con canciones. «Son momentos muy emocionantes».

En otra ocasión, repasa la regidora, fue necesaria la ayuda de intérpretes en un enlace con una pareja rusa. Y hubo varias que ofició con los novios o los invitados caracterizados. En una de ellas los novios se presentaron en el palacio disfrazados de personajes de 'La guerra de las galaxias'. En el Ayuntamiento todavía hay quien recuerda entre risas la frase con la que Urbieta les despidió cuando ya eran marido y mujer: «Que la fuerza os acompañe».