Arrancan esta semana las obras de los nuevos ascensores de Aiboa

Los mayores de la residencia Sagrado Corazón tienen un espacio para cocinar tras la reforma. / PEDRO URRESTI
Los mayores de la residencia Sagrado Corazón tienen un espacio para cocinar tras la reforma. / PEDRO URRESTI

Los dos elevadores salvarán un desnivel de 25 metros entre la estación y Algorta y entrarán en servicio este verano

TXEMA IZAGIRRE GETXO.

Esta semana arrancarán las obras de los ascensores que acercarán la estación del metro de Aiboa a la parte alta de Algorta, una infraestructura que entrará en servicio este verano. Así lo anunció ayer Elena Coria, concejala de Servicios Sociales, durante la visita que realizó junto con el alcalde a la remodelada residencia Sagrado Corazón. Y es que los elevadores, que cuentan con una inversión cercana al millón de euros y permitirán salvar un desnivel de 25 metros, desembocarán en las inmediaciones de este equipamiento para mayores.

Los dos ascensores serán panorámicos y tendrán capacidad para 16 personas en cada viaje. El primero partirá de las inmediaciones del apeadero del metro y enlazará con una zona intermedia en la que se habilitará un camino peatonal. El segundo subirá desde allí hasta la calle Miguel Beascoa y tendrá un doble desembarque, uno para la propia residencia y el otro para otro punto de la vía. A su vez desde este punto se habilitará una pasarela peatonal que conectará con la callle Ormetxe.

Coria destacó que los ascensores estarán listos para el verano, haciéndose así realidad una de las peticiones ciudadanas recogidas en los presupuestos de 2018.

Posibilidad de cocinar

La concejal realizó este anuncio en el transcurso de la visita a la residencia Sagrado Corazón. Aquí se han invertido cerca de 602.000 euros en la remodelación de sus 1.300 metros cuadrados. El cambio de decoración y de distribución de espacios es más cálido para los residentes, con los que se trata de que se sientan como en su casa o en un hotel familiar. Es «un nuevo concepto, una nueva filosofía; un modelo centrado en las personas», destacó el alcalde Imanol Landa. Espacios recogidos con sillones y mesitas para cuando les visitan los familiares o los propios residentes se pongan a charlar, cocinas con lavadoras, frigoríficos, lavavajillas y microondas permitirán a los mayores modificar el formato típico de vida en una residencia de ancianos, con menos autonomía personal.

«Podrán hacer un chocolate para merendar, por ejemplo», dijo Elena Coria, mientras el interno Luis Infiesta aseguraba que «ya haré algo en la cocina». Este jubilado de 86 años y natural del Puerto Viejo estaba con Ángel Velarde, que se animó a hacer de cocinillas para una de sus comidas preferidas. «Me voy a hacer unas morcillitas de puerro», soltó con alegría. Paquita Hernández, de 77 años, y Mari Jose Castosa, de 81, estaban encantadas con el cambio de las obras. «Hay más luz. Todo está más bonito y es más acogedor. Ha ganado mucho si le comparas con cómo estaba antes».