La ampliación de la calle Larraganena de Gorliz estará lista en dos meses

El acceso a Talaia Bidea desde Itsasbide está cerrado en este punto desde hace unos días. / A. C.
El acceso a Talaia Bidea desde Itsasbide está cerrado en este punto desde hace unos días. / A. C.

El Ayuntamiento ampliará a dos los carriles y las aceras de esta vía, conexión entre Itsasbide y Talaia Bidea, y pondrá fin a un punto problemático para el tráfico

ALBA CÁRCAMOGORLIZ.

2.180 metros cuadrados. Parece un terreno pequeño en un municipio de las dimensiones de Gorliz (más de 10 millones de metros cuadrados). Sin embargo, la obra que se ejecutará en esa superficie de la calle Larraganena terminará con uno de los puntos de la localidad que más problemas genera a los conductores. El Ayuntamiento acaba de iniciar las obras para ampliar el vial, de 140 metros de longitud, después de alcanzar un acuerdo con los propietarios de la finca colindante para ocupar unos 544 metros cuadrados de terreno. El muro que protegía el solar y que impedía ampliar la calle -el Consistorio tendrá que volver a cerrar la parcela- ya ha desaparecido. Ahora, Ekin Eraiketak, empresa adjudicataria de los trabajos, dispone de dos meses y de 259.000 euros para hacer mucho más cómodo ese acceso desde Itsasbide hasta Talaia Bidea.

Hasta el inicio del tajo era posible circular en ambos sentidos, pero por un único carril, por lo que el paso de un vehículo u otro dependía de la cortesía de los conductores. El objetivo es que haya dos carriles, aunque también sendas aceras. En ese sentido, la obra consiste «fundamentalmente en dotar, de una mejora necesaria en la ampliación de la vialidad tanto peatonal como rodada de una zona muy céntrica del casco urbano», recoge el proyecto.

Desarrollo urbanístico

Así, se ensanchará la calle hasta los 12 metros. A ambos lados, se habilitarán itinerarios para viandantes de 2,5 metros y, en el centro, una calzada con dos carriles de 3,5 metros cada uno. Los vecinos de la zona celebran que «al fin se haga algo». «Ha habido cada discusión cuando dos coches se juntaban en el centro y ninguno quería echar para atrás», rememoran.

La alcaldesa, Nagore Utxupi, reconoce que es una obra «importante» en la que «se llevaba tiempo» trabajando. De hecho, la Administración local, en lugar de apostar por expropiar de forma forzosa el terreno que permitirá ampliar el trazado, negoció con los dueños la cesión de ese suelo. Parte de las costas de los trabajos corresponderían a los propietarios, aunque el Ayuntamiento ha adelantado ese dinero, que le deberán devolver cuando se desarrolle urbanísticamente la zona.

Y es que es uno de los sectores que queda pendiente de ejecutar. El proyecto de las obras de la calle recoge que «es un solar importante en el centro el pueblo, que con el desarrollo urbanístico generado hasta el año 2008, se ha quedado de esa manera, dificultando la vialidad».

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