Afectados del Gobela denuncian varias estructuras «ilegales» que aumentan el riesgo de inundaciones

Uno de los extremos del aliviadero de Valdés, situado junto al campo de fútbol del Arenas./Pedro Urresti
Uno de los extremos del aliviadero de Valdés, situado junto al campo de fútbol del Arenas. / Pedro Urresti

Los damnificados de pasadas riadas han trasladado a la Ertzaintza y Ura la existencia de unos muros en el aliviadero de Valdés que pueden favorecer las crecidas

TXEMA IZAGIRRE

La pesca furtiva puede generar importantes riesgos para la seguridad de las personas y los bienes. Así lo aseguran desde la asociación de afectados por las inundaciones del río Gobela, un colectivo que ha puesto en conocimiento de la Ertzaintza la existencia de varias «estructuras ilegales» construidas con ladrillos y otros materiales sólidos en medio del aliviadero de Valdés, un tramo cubierto de este río bajo Las Arenas. Los vecinos señalan a «anguleros furtivos» como los responsables de estos muros de «unos dos metros de altura» que, según sostienen, pueden multiplicar el riesgo de inundaciones. En caso de crecidas del río actuarían como presas que retendrían los restos sólidos arrastrados por el cauce. Por ello consideran que la situación es «muy grave». La Agencia Vasca del Agua (Ura) es consciente de esta situación.

Desde la asociación de afectados piden vigilancia a las instituciones para que no se repitan episodios así y critican que, además, estas construcciones tienen un doble efecto negativo: inciden en la reducción de la población de la anguila europea en el río. Y es que dificultan el paso de este alevín facilitando su pesca por parte de los furtivos.

Los denunciantes apuntan a pescadores furtivos de angulas como los autores de estas construcciones

Las construcciones ilegales las han hecho en el mismo centro urbano, cerca de la desembocadura del Gobela. A la altura del campo de fútbol del Arenas está el túnel por el que el río desagua al mar. Bajo él se levantan las estructuras de ladrillo y bloques que consideran «peligrosas» los vecinos y la agrupación de afectados por las inundaciones.

En situaciones de crecidas cualquier estructura puede suponer un freno al paso del agua y facilitar la generación de tapones. Hasta los puentes con pilares en el cauce son obstáculos peligrosos con lluvias torrenciales, ya que son un lugar en el que se suelen enganchar los árboles y otros elementos sólidos arrastrados por el río.

Desde Ura aseguraron que la pesca furtiva está prohibida y penada con sanciones cuya cuantía económica no cuantificaron porque “depende de si hay reincidencia o no”. En cualquier caso, la asociación de afectados pedirá a Ura que derribe esas plataformas levantadas por desconocidos. «Las autoridades deben vigilar y actuar con rapidez en estos casos», se queja un portavoz de los damnificados.

A nivel ambiental la Unión Europea protege a la anguila continental y el Gobierno vasco trata de que los ríos cumplan todos los requisitos para que se desarrollen sus poblaciones. La asociación de damnificados está muy sensibilizada con esta cuestión y periódicamente realiza suelta de angulas en este cauce para fomentar la recuperación de esta especie en el Gobela. En febrero liberaron 300 ejemplares.

Por todo ello este episodio del aliviadero de Valdés lo califican los vecinos que viven junto al cauce de «disparate». «De una parte intentamos mejorar el ecosistema del Gobela recuperando la anguila, mientras algunas personas se dedican a poner en riesgo nuestra seguridad para capturar esta especie de forma irresponsable e ilegal», concluyen.

Según indicó un portavoz de este colectivo, «estuvieron pescando en febrero, que es el mes en que más angulas entran, pero legalmente está prohibido porque la veda acaba el 31 de enero». Por todo ello desde la asociación de afectados piden «mayor protección por parte de las instituciones», vigilancia de la zona y erradicación de esas prácticas furtivas que, insisten, suponen un riesgo para bienes y personas al dificultar la evacuación de aguas en caso de crecida.