5.000 aves anilladas en Bolue

Colocación de una anilla a un martín pescador en Bolue. / E. C.
Colocación de una anilla a un martín pescador en Bolue. / E. C.

El humedal getxotarra, el único de Euskadi de agua dulce, es frecuentado por más de medio centenar de especies

TXEMA IZAGIRRE GETXO.

Más de 5.000 ejemplares de aves se han anillado en Bolue en los últimos años. El humedal de agua dulce getxotarra es un paraíso cerca de la costa; una joya inexistente en otros lugares cercanos al litoral, al ser único en Euskadi con estas características. Ese peculiar sello se ha colocado en más de medio centenar de especies diferentes para medir la evolución de las mismas y existe una conexión a nivel europeo para saber qué es lo que sucede a nivel continental.

Con motivo de la celebración del Día Internacional de las Aves Migratorias, en Bolue se llevó a cabo otra sesión de anillamiento a la que acudieron en torno a 60 personas. Se capturaron 25 pájaros, la mayoría de especies comunes que habitan o hacen una parada en el humedal getxotarra cuando están de paso.

El ejemplar más extraño de los que cayó en la red fue un pico picapinos. La rareza radica en que el pájaro carpintero es más común de capturar en los bosques de pinos y de robles y no en este entorno. Xabier Buenetxea, naturalista y técnico especialista en gestión de fauna y medio ambiente que se encarga de que el humedal getxotarra esté a punto, reconce que es la primera vez que se anilla un ejemplar de estos en Bolue, aunque también es una especie bastante frecuente en las inmediaciones.

No obstante, los casos más celebrados por los niños fueron los de tres martines pescadores. «Se quedaron encantados al verlos», recuerda Buenaetxea. El colorido de este pájaro hizo las delicias de todos los asistentes. «Es común su presencia. El martín pescador nidifica en el valle y también es habitual que paren en Bolue en su migración. Capturar tres entra dentro de un número normal». Buenetxea se muestra satisfecho por este dato y por los 25 anillamientos sumados durante toda aquella jornada del pasado sábado. «Los datos nos vienen a indicar que la gestión del humedal es la correcta», asegura el responsable de Bolue.

Las sesiones de capturar y anillar aves para soltarlas después no se reducen en este punto a episodios esporádicos. El humedal es una estación de anillamiento de esfuerzo constante desde 2004. Desde entonces se han colocado más de 5.000 anillas.

Una de las labores que se lleva a cabo, además, es la fenología. Se estudia el uso que hacen de Bolue las distintas especies, sean migratorias o no. Se analizan los espacios preferidos para cada una de ellas. Clarificar las zonas que frecuentan facilita el mejorar su mantenimiento de este espacio natural y conocer las preferencias de cada especie permite saber qué se debe hacer con la gestión del humedal.