El Correo

El dopaje causó la muerte de dos bueyes que iban a participar en un arrastre de piedras en Erandio

La Ertzaintza acordonó la zona hasta que efectivos forales retiraron las reses.
La Ertzaintza acordonó la zona hasta que efectivos forales retiraron las reses. / Luis Calabor
  • La Diputación de Bizkaia, tras confirmar el uso de productos estimulantes ilegales en un desafío en agosto, abre expediente contra el propietario, que se expone a una multa de hasta 30.000 euros por ejemplar

Los dos bueyes que el sábado 16 de agosto iban a participar en un desafío de arrastre de piedra en el barrio de Erandio Goikoa en el marco de las fiestas de Andra Mari, que siempre terminan con un enfrentamiento entre yunques como plato fuerte, murieron por dopaje, según confirmó ayer un portavoz oficial del área foral de Ganadería. Los resultados de la necropsia que realizaron los especialistas de Base Gorria confirman las sospechas que se cernieron en torno a la simultánea muerte de los ejemplares: sufrieron un ataque después de que les inocularan sustancias estimulantes.

Erandio es una gran plaza para los ganaderos. Las exhibiciones del brío y la fuerza de las reses en el arrastre de piedra no faltan en ninguna fiesta. Y los aficionados saben que también en las idi-probak, en las que las apuestas están a la orden del día, pueden existir métodos poco éticos para hacerle sombra al rival.

Cuando los animales aparecieron muertos en la caseta que les servía de refugio, la Ertzaintza acordonó la zona y alertó a efectivos forales para que analizasen sus restos. La prueba, que se disputaba a las 18.00 horas de ese mismo sábado, estaba autorizada y controlada por el correspondiente juez, perteneciente a la Federación Vizcaína de Deporte Rural. Los efectivos forales que se llevaron los animales les efectuaron la necropsia y remitieron las pruebas al laboratorio, que ha certificado la presencia de «sustancias dopantes» en la sangre, si bien desde la Diputación no especificaron cuáles.

«La Diputación actuó desde el principio y lo hará hasta el fin», explicó ayer un portavoz, que confirmó que la Administración foral sancionará al propietario de las reses. Según la normativa, el Consistorio debe iniciar el proceso, pero «si no lo hace en un plazo de diez días desde que les remitimos el aviso, el propio Departamento se hará cargo». La Ley 6/93 de Protección de los animales considera una falta muy grave el suministro de sustancias dirigidas a mejorar el rendimiento de las reses que participan en espectáculos, una práctica que acarrea, además, multas de entre 1.500 y 15.000 euros por ejemplar, recordó.

Otros dos casos este año

La Diputación realiza controles «antidoping» en las competiciones desde 1997, si bien en 2006 dio un nuevo paso en la materia al introducir un veterinario foral en todas las pruebas. Ese mismo año se registraron cuatro casos de dopaje. El producto localizado en las reses fue la fenilbutazona, aunque también la sustancia anterior junto con el antiinflamatorio Flunixin y estimulantes como la cafeína-pentoxifilina. El área de Ganadería realiza 40 controles anuales. En 2013, cinco resultaron positivos y en lo que va de temporada se han detectado otros dos, también con bueyes. En estos casos, los animales son también retirados de la competición durante seis meses.