El Correo

Abandonan a un bebé de seis meses en una calle de Algorta

Según varios testigos, la madre se alejó de esta esquina mientras discutía por teléfono.
Según varios testigos, la madre se alejó de esta esquina mientras discutía por teléfono. / Luis Calabor
  • Los vecinos custodiaron la silla infantil hasta la llegada de la Ertzaintza y la niña permanece bajo tutela foral en un centro de acogida

El abandono de un bebé de seis meses en una céntrica calle de Algorta durante más de media hora ha causado un revuelo tremendo en este barrio de Getxo. El suceso se produjo sobre las 20.00 horas del domingo, y por suerte, una veintena de vecinos custodiaron a la niña hasta que llegó la Ertzaintza a las 20.40 horas. El juez dictó un auto para que la pequeña ingresase en un centro de acogida de la Diputación, donde permanece actualmente. Los progenitores, que viven en la zona, mantienen «una relación un tanto tormentosa», según relató una vecina.

La Ertzaintza ha abierto las diligencias por el abandono del bebé, aunque «los padres se presentaron voluntariamente en la comisaría de Getxo», según explicó ayer un portavoz del Departamento de Seguridad del Gobierno vasco. En los calabozos de esas dependencias permanecieron detenidos hasta que fueron a prestar declaración ante el juez, ayer a las 14.00 horas.

El suceso adquirió tintes de histeria. En el momento de los hechos, la pequeña estaba dentro de una silla en la acera, cerca de una farmacia donde la calle Illeta confluye con la concurrida Sarrikobaso. Su madre comenzó a hablar por teléfono y a alejarse cada vez más del lugar, según algunos testigos. Varias conocidas suyas de origen sudamericano incluso llegaron a gritarle que no dejase a la niña sola «desde una ventana y desde un portal. Le decían que no la abandonase; que no la dejase», dijo un testigo.

Lo peor es que el abandono pasó desapercibido durante los primeros momentos. Por ejemplo, para Javi, un vecino que «a las ocho y cuarto de la tarde» ya detectó la silla infantil sola en la acera. «La verdad es que no le di importancia porque vi a una mujer a unos 30 metros de distancia», relató. Como él, muchos residentes pasaron por el lugar sin reparar en lo que estaba a punto de ocurrir porque vieron que la madre se mantenía a cierta distancia hablando muy alto por el teléfono móvil.

La alarma saltó cuando se perdió el rastro de la progenitora. Un joven se paró frente al cochecito para ver qué sucedía, sobre las 20.35 horas, y empezó a preguntar a la gente que pasaba dónde estaban los padres. «Al final se juntaron cerca de 20 personas. La gente se fue acumulando para custodiar el carrito y ver qué ocurría», explicó otra vecina. Como transcurrían los minutos y los padres seguían sin aparecer, el mismo joven alertó a la Ertzaintza, que puso el asunto en conocimiento de la Diputación. También se informó al juzgado y se procedió a buscar a los progenitores.

Salvaguarda del menor

En estos casos siempre se salvaguarda al menor, que es el más débil y desprotegido. La Diputación confirmó ayer a través de un portavoz oficial que la niña se encontraba bien, en un centro de acogida de urgencia. Y es que para obrar con la máxima rapidez, el juez dictó un auto urgente para que se hiciesen cargo de la criatura allí. Además, el departamento de Servicios Sociales está realizando «todas las comprobaciones necesarias para que la Diputación asuma la tutela».

«La madre decía que ella no había abandonado a la niña, que en todo caso había sido su padre. Se le oía muy claro lo que decía, porque gritaba mucho», explicó una vecina. Pese a que la mujer echó la culpa al padre, un testigo que fue a declarar a la comisaría aseguró que el hombre «sufrió un ataque de ansiedad, decía que él no sabía nada y no paraba de llorar». La pareja es conocida por haber tenido fuertes desavenencias. «Viven una relación tormentosa y ha habido vecinos que ya se han quejado porque discuten a grito limpio», aseguraron.