«12.000 metros cuadrados al servicio de las artes y la cultura»

La sala Ereaga, el escenario principal del renovado teatro de Getxo. / G. U.
La sala Ereaga, el escenario principal del renovado teatro de Getxo. / G. U.

El Getxo Antzokia, rebautizado como Musikebarri, muestra sus instalaciones a tres semanas de acoger su primer concierto

TXEMA IZAGIRRE GETXO.

Imponente. Por mucho que la presentación ayer a los medios del Getxo Antzokia fuese apresurada, a cuenta de la convocatoria acelerada de elecciones generales por el gobierno de Sánchez, el edificio diseñado por el arquitecto Luis Mari Uriarte lo tiene todo para que Getxo vuelva a ser el faro cultural de Bizkaia que persigue y que perdió hace una década por falta de infraestructuras. La proa de una de sus caras o la cristalera abierta de la planta superior, con colosales vistas al Abra, son los elementos simbólicos más llamativos de un edificio muy polivalente y flexible, que estará a la última para albergar desde espectáculos de gran formato a congresos, conferencias o exposiciones.

Una década de obras y unos 53 millones de inversión pueden impactar tanto al visitante como ver desde su interior la enorme superficie acristalada por donde la luz natural se cuela para alumbrar la cultura y deslumbrar desde las entrañas con sus formas poliédricas, con su propuesta combinada de cristal, madera, metal y hormigón. A nadie le dejará indeferente.

El edificio hasta tendrá nombre nuevo. Musikebarri se llamará este centro de arte, cultura y congresos de Getxo, que releva al antiguo Getxo Antzokia como principal infraestructura del municipio para la celebración de espectáculos, obras de artes escénicas, proyecciones de cine y celebraciones de todo tipo. Como dijo el alcalde, Imanol Landa, son «12.000 metros cuadrados al servicio de las artes y la cultura».

La sala Ereaga será el auditorio principal, con 782 butacas. Dispuesto con el equipamiento más moderno, cuenta con 36 motores de 800 kilos para mover desde el equipamiento escénico a un foso para orquesta que sube y baja. Tiene tanta superficie en el escenario como para el público. Koldo Iturbe, responsable de Cultura, destacó que «el diseño de este espacio facilita la proximidad entre los actores y el público».

Pero más sorprende la capacidad de la sala Arrigunaga por su polivalencia. Sus 266 butacas retráctiles pueden plegarse en 12 minutos, mientras que se pueden retirar los paneles del fondo para crear un espacio diáfano con capacidad para 769 personas. «Aquí se pueden celebrar ferias», comentó el responsable de Urbanismo, Joseba Arregi. Musikebarri, que empezará su actividad cultural paulatina, a partir de 26 de marzo, con un concierto de los alumnos de la Musika Eskola.