Las máquinas de la Supersur evitarán el Bolintxu para reducir el impacto ecológico

Escorias de empresas vizcaínas se utilizarán como capa de rodadura en la variante, que inicia su avance hacia la meseta

Izaskun Errazti
IZASKUN ERRAZTI

La Supersur ha iniciado esta mañana su camino hacia la meseta, una meta que alcanzará en 2023 tras una inversión de 178 millones de euros. Las máquinas trabajan ya en el enlace de Peñascal, en el interior del falso túnel situado bajo el área de peaje para los vehículos que abandonan la variante en dirección a la A-8 a través de los túneles de Larraskitu. Y sólo desde allí y por razones medioambientales proseguirán su avance hacia el valle de Bolintxu, donde termina el primero de los tres tramos en que se divide el proyecto de ampliación de esta vía, que, una vez ejecutada su segunda fase, quedará conectada con la AP-68 en Venta Alta (Arrigorriaga), la A-8 y el Puerto de Bilbao.

Así, la excavación del nuevo túnel de Arnotegi, un tramo de 2.180 metros de longitud con dos carriles de 3,5 metros de anchura para cada sentido de circulación, se atacará únicamente desde la boca oeste (Peñascal). Un requisito que alargará los plazos de obra y el presupuesto pero que establecen los órganos ambientales e impide que se abra la galería desde la zona del Bolintxu, en la boca de salida, que se ha resuelto con varias pantallas de micropilotes anclados para minimizar el volumen a excavar y las afecciones en este paraje natural.

El trasiego de maquinaria tampoco se dejará notar a cielo abierto, ya que los sobrantes de excavación del túnel, unos 400.000 metros cúbicos de tierra, se transportarán por su interior y utilizando viales de obra se acopiarán en la vieja cantera de Peñascal, que en cuanto terminen los trabajos quedará clausurada de manera definitiva. Después, la escombrera será objeto de un plan de regeneración ambiental que contempla la plantación de miles de árboles y plantas arbustivas, según ha señalado Miguel Gil, director de Obra de la sociedad foral Interbiak en el inicio de las obras.

Proyecto en 3D

El diputado general, Unai Rementeria, ha presidido el arranque de un proyecto que, según ha destacado, supone «otro paso más hacia una nueva movilidad» en el territorio y será, junto con el doble túnel bajo la ría, la base de un plan integral contra los atascos en el área metropolitana. «Con ambas actuaciones tendremos operativa la gran variante de Bizkaia. Una variante que va a ordenar el tráfico y lo va a sacar de nuestros pueblos. Este espacio -ha continuado- deberán ir ocupándolo poco a poco la bicicleta y los peatones».

Mientras llega ese momento, las obras de ampliación de la Supersur serán pioneras en muchos aspectos, como en el uso de las escorias de las principales empresas siderúrgicas del territorio -Nervacero, Sidenor o ACB- como capa de rodadura para la calzada «sin que se resienta la calidad», ha subrayado Gil. Además, será la primera gran obra lineal en el territorio en la que se aplicará la metodología BIM (Building Information Modeling) para la gestión del proyecto desde la fase de construcción. «Se trata de un método de gestión colaborativo, en un entorno digital común, diseñado para coordinar y gestionar un proyecto en todas sus disciplinas durante su ciclo de vida», ha explicado el técnico.

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