La lluvia arruina el arranque del verano a los comercios y negocios hosteleros

Lluvias y temperaturas con altibajos siembran Plaza Moyua de prendas de abrigo y paraguas./Manu Cecilio
Lluvias y temperaturas con altibajos siembran Plaza Moyua de prendas de abrigo y paraguas. / Manu Cecilio

Ni sandalias ni terrazas. A un paso de las rebajas, los profesionales no pueden sacar partido al tirón turístico: «Diez días buenos no compensan los últimos dos meses»

Eider Burgos
EIDER BURGOS

En una semana se dará la bienvenida oficial al verano. Quién lo diría, con los escaparates con un par de estaciones de retraso: las prendas ligeras se complementan aún con chaquetas y las tiendas de bañadores parecen exabruptos en un ambiente de lluvioso otoño. «¿A quién le apetece ir a comprar con este tiempo? Menos unas sandalias o un vestido veraniego», señala Lorena, que atiende el local que Calzados Ercilla posee en la calle de la Cruz, en el Casco Viejo de Bilbao. Al fondo, un 'outlet' de zapatos de invierno: «Todavía vendemos alguno».

El mal tiempo está lastrando el arranque de la temporada de verano: a las tiendas, porque no despachan la ropa estival; a las cafeterías, porque no llenan las terrazas. Y qué decir de las heladerías, que solo libran con los extranjeros. «Los alemanes y los italianos lo asocian al dulce después de comer. Pero los de aquí, si no hay sol, no se animan. Si está nublado, no es lo mismo», comenta Alejandra García, encargada de Gelati Gelati, en Sombrerería. Efectivamente, en la calle amenaza lluvia y en el local no hay un alma. Hoy, calcula, harán una cuarta parte de caja. «El verano del año pasado también fue extraño, pero para junio ya habíamos empezado a ver el sol. Ahora apenas sale un día a la semana».

Las nubes no invitan a un granizado pero tampoco a una terraza, y eso que «es la vida de los bares». Ni con la postal de la Catedral de Santiago como reclamo. «En cuanto se oscurece un poco, todos desaparecen. Es horrible, ¡no se quedan ni los de Finlandia!», se queja Tamara Ríos, que regenta el Bizuete desde hace 16 años y el Bizubi desde hace dos, en la misma plaza del gótico templo.

- ¿Recuerda algún otro inicio de verano tan malo como este?

- Puede, pero antes no lo notabas tanto porque no había tanto turismo. Y este año lo llevamos arrastrando desde noviembre.

PRONÓSTICO

HOY
Cielos nubosos. A primeras horas de la mañana y al final del día podrían producirse algunas lloviznas en la zona cantábrica. Los vientos de componente norte mantendrán a raya las temperaturas.
MAÑANA
Cielos cubiertos y algunas precipitaciones débiles. Por la tarde mejorará, con cielos más abiertos y ausencia de precipitaciones. Pocos cambios en las temperaturas, que seguirán en valores contenidos gracias a los vientos de componente norte.
MIÉRCOLES
El cielo amanecerá completamente despejado, al menos durante la mañana, lo que elevará las temperaturas. El viento será del norte y por la tarde girará al este , lo que podría traer consigo alguna nubosidad.

Gran Vía, de paso

La impresión de Tamara no es única. «Los comercios han pasado un invierno largo y complicado», señalaba el presidente de BilbaoDendak, el chef Aitor Elizegi, tras un reconocimiento a los mejores locales gastronómicos de la villa la pasada semana. Coinciden desde BilbaoCentro en que «el efecto del mal tiempo es obvio» y en la Confederación Empresarial de Comercio de Bizkaia (Cecobi) calculan una caída media de beneficios de entre el 10 y el 20% con respecto al año pasado. Apunta su presidente que el sector más afectado es el textil, «porque no dan salida a colecciones completas. Esperemos que las rebajas -que empiezan a final de mes- den un arreón, pero no se podrá compensar en diez días lo de dos meses», lamenta.

De esta situación no se libra ni El Corte Inglés, que en gran parte vive de la moda (cuatro plantas de las ocho que se levantan en Abando). «Por suerte, nuestra condición de gran superficie nos brinda ciertos resortes con los que minimizar estos efectos, como un día sin IVA o ventas privadas a los socios del Club», explica el responsable de comunicación en el País Vasco, Carmelo Lezana. «Logramos una mayor afluencia que también se refleja en las ventas».

Su condición y su situación ayudan a amortiguar el efecto meteorológico. «Esto es una zona de paso, aquí siempre va a haber gente», sopesan desde Shimai, en Colón de Larreátegui. Efectivamente, la arteria bilbaína es un trasiego constante de gente a pesar del viento y el cielo que amenaza lluvia. Un flujo que se extiende desde la Plaza Circular hasta Moyua y alcanza la peatonal Ercilla.

Cecobi calcula que se está facturando entre un 10% y un 20% menos que el año pasado por estas fechas

El mal tiempo ha sido una constante desde el pasado noviembre, lo que transmite ese aspecto desangelado a tiendas como esta de souvenirs en el Casco Viejo.
El mal tiempo ha sido una constante desde el pasado noviembre, lo que transmite ese aspecto desangelado a tiendas como esta de souvenirs en el Casco Viejo. / Fernando Gómez

Con sol, a la playa

Desde el sótano de moda juvenil que Subdued ocupó hace un año en esta gran avenida comercial apenas se nota la tormenta. Venden biquinis y sandalias y las chaquetas que despachan «son más bien finas». «Porque aunque llueve, ya no hace frío».

Otro optimista sirve pintxos tras la barra del Gure Toki: «Mejor que haga este tiempo, así la gente no se va a la playa», ríe Jicxon, en el conocido bar de la Plaza Nueva. Para él es fácil decirlo, juegan con ventaja: el refugio de los soportales, que permiten el poteo al aire libre aún en caso de aguacero. «Con el último chaparrón el bar se nos llenó», coincide Jon Ander con delantal del Iturriza, que hace un mes levantó la persiana en la misma glorieta. Un estante repleto de santos recuerda a la devota tienda del mismo nombre que durante décadas ocupó el local.

«Seguro que hemos tenido otros años malos, pero no lo notábamos tanto, no había tanto turismo»

-¿No echan de menos la terraza?

-Sí, siempre es un plus. En cuanto sale el sol los que vienen se quedan fuera. Dentro, el bar está vacío.

La tarde avanza oscura y dentro de la centenaria Nossi-Bé solo una mesa está ocupada. Y eso que la mítica heladería de la calle Navarra es un goloso icono de la villa. «Una vez llegó un turista chino que había venido al País Vasco solo porque quería probar nuestros helados», relata Estíbaliz, tras el mostrador. A aquel hombre le atrajeron las cincuenta variedades del local, del clásico stracciatella a las conocidas y extravanges recetas de queso idiazabal, chipirón o bacalao al pil-pil, por nombrar algunos. Su fama no les libra del temporal: «Llevo aquí cuatro veranos, y este esta siendo el peor inicio de todos», afirma la empleada. «Confío en que si el verano llega más tarde, acabe más tarde también. Aunque yo, con que llegue, ya me conformo».

EL COMERCIO EN BIZKAIA Bilbao: cae el textil, resiste la hostelería

En Bilbao, casi todos los sectores del comercio minorista han ido a menos en la última década. Si en 2007 había 7.154 negocios, el año pasado 277 habían echado la persiana. Los más afectados, el textil y el hogar, que han perdido más de 170 locales en este tiempo. En una ciudad con la gastronomía por bandera resiste la hostelería, que en diez años se ha dejado en el camino 74 establecimientos. ¿A quién le va mejor? Al sector farmacéutico y de belleza (+47) y a los grandes almacenes y bazares (+36).

Escasa «capacidad de compra» en Barakaldo

En 2008, Barakaldo contaba con 3.082 establecimientos comerciales, hosteleros y de transporte. El año pasado, eran 2.633. «Sigue habiendo bastantes cierres», remarcan desde ACE, la asociación de comerciantes del municipio. El problema, dicen, es la «escasa capacidad de compra». Además, algunos acusan la competencia de grandes superficies y el comercio 'online', como «las tiendas de electrodomésticos», que en Barakaldo da trabajo a 8.683 personas. La solución, «alianzas entre comercios».

«Fuga de gasto» en los comercios de Getxo

Getxo, que arrastraba a compradores de todo Uribe Kosta, ha pasado de 13,44 establecimientos por cada mil habitantes en 2007, a solo 10,81 de 2017. Es «la fuga de gasto» hacia centros comerciales y Bilbao, resalta Getxo Enpresa. «El hostelero es el sector refugio». El consuelo radica en ese «orgullo de que lo que queda es comercio local». Iniciativas artísticas y ofertas como los 'getxobonos' tratan de reactivar las calles.

Negocios de «cinco meses» en Durango

El comercio en Durango «va a menos», reconoce la asociación Dendak Bai. «Se abren y cierran muchos negocios que no duran ni cinco meses». Su número de socios, unos 160, también ha mermado en una veintena desde hace tres años. Un primer análisis del Ayuntamiento cuenta 910 negocios, de los que 119 son hosteleros. La proliferación de peluquerías (45), fruterías (16) y tiendas de moda (73) llama la atención.

«El consumo aún se resiente» en Basauri

En Basauri, el negocio minorista (700 locales) tampoco vive su mejor momento. Por un lado, el metro, que permite llegar a Bilbao en menos tiempo; por otro, la crisis en las fábricas: «Nos hemos recuperado un poco, pero el gasto sigue resentido», asegura la asociación de comerciantes. En los últimos años, han aterrizado además gigantes de la alimentación en una zona ya colapsada. Hábitos como comprar por internet tampoco les benefician. «Seguiremos formándonos, nos permitirá resistir».

La mayor densidad comercial, en Gernika

Gernika, con 300 negocios, ha perdido cerca de una veintena desde 2008. En Bermeo han sido 60. Aún así, ambos mantienen su densidad comercial por encima de la media de Bizkaia. «Gernika cuenta con el mayor número de tiendas por habitante del territorio», confirman desde la Oficina Técnica de Comercio. Entre los cierres más reseñables, algunos emblemáticos, «como relojerías, ferreterías o ultramarinos que dejan paso a otros más acordes a la actual demanda».

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