La llegada de migrantes para quedarse en Bilbao pone en guardia a las administraciones

Un grupo de migrantes pasa el tiempo en la plaza Doctor Fleming, en Bilbao./Maika Salguero
Un grupo de migrantes pasa el tiempo en la plaza Doctor Fleming, en Bilbao. / Maika Salguero

Estudian reforzar los recursos para dar respuesta a los africanos que no siguen viaje hacia Europa y deciden establecerse en la villa

Luis López
LUIS LÓPEZ

Si alguien creía que la crisis migratoria era un fenómeno que iba a pasar de largo por Bilbao, se equivocaba. Es verdad que la mayoría de los más de medio millar de africanos que desde finales de junio han llegado a la ciudad ha seguido viaje hacia Europa. Principalmente, a Francia y Bélgica. Pero también es cierto que decenas de ellos se han quedado en la villa. Y eso es lo que preocupa a las administraciones, que se han puesto en guardia y, según explican fuentes del Gobierno vasco, están estudiando reforzar los dispositivos para dar cobertura a toda esa gente que quiere hacer su vida aquí. Porque el goteo sigue y nadie sabe hasta cuándo ni qué dimensión va a acabar tomando.

Todo empezó a finales del mes pasado, cuando la llegada del buen tiempo disparó la afluencia de pateras al sur de España. Allí, las autoridades dictan una orden de devolución al país de origen para los recién llegados, pero les dan un permiso de 45 días para moverse por España. El objetivo es facilitar su desplazamiento a los lugares a donde se dirigen, al norte de los Pirineos. Administraciones y ONG les facilitan transporte hasta puntos de paso intermedios, como Bilbao.

Del seguimiento se encarga Cruz Roja, que hasta el pasado viernes había atendido a 520 personas en la capital vizcaína. Lo hace en un centro de acogida habilitado de urgencia con financiación del Gobierno vasco, la Diputación de Bizkaia y el Ayuntamiento. Tiene 88 plazas y sus usuarios pueden estar allí un máximo de tres días. Según estimaciones de la ONG, el 95% de las personas siguen ruta y se van.

Pero algunas se quedan. ¿Cuántas? Nadie lo sabe. La semana pasada una treintena de migrantes pernoctaba en las canchas de Atxuri tras haber agotado los tres días en el centro de Cruz Roja. Otros pasan la noche en la estación de Abando o directamente en las calles de Bilbao.

Esto lo cambia todo. Porque, hasta ahora, lo que han hecho las administraciones con la Cruz Roja es habilitar un dispositivo especial para migrantes. Es decir, para gente de paso. La cuestión es que en el mismo momento en el que alguien manifiesta su intención de quedarse deja de ser migrante y pasa a ser un inmigrante normal y corriente. Un usuario de los servicios sociales ordinarios. Y la principal herramienta de acogida, los albergues del Ayuntamiento, ya están completos. Como siempre en estas fechas.

Negociación con Madrid

¿Cómo afrontar la situación? La administración local no quiere pronunciarse, ni revelar si tiene un plan o simplemente cruza los dedos y espera que el temporal amaine por sí solo. Pero en el Gobierno vasco apuntan que sí, que están estudiando cómo dar respuesta a una situación nueva, inédita. Es más, en todas las negociaciones entre los ejecutivos de Vitoria y Madrid está sobre la mesa el asunto migratorio, lo que da fe de la preocupación que suscita.

También es verdad que para no perder la perspectiva hay que abrir el foco y recordar que esta crisis humanitaria tiene una dimensión continental. Así que desde el ámbito local únicamente puede haber parches. Eso sí, son vitales para aliviar la situación de toda esa gente que no ha tenido la suerte de nacer aquí.

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