Un juez tumba el permiso de actividad del Moma y regaña al Ayuntamiento

Entrada de la discoteca Moma./e. c.
Entrada de la discoteca Moma. / e. c.

El juzgado advierte que la sala contraviene una norma y deberá pedir una nueva licencia, ya que la original se concedió en 2016 «indebidamente»

Luis Gómez
LUIS GÓMEZ

Solo lleva abierta dos años, pero la discoteca Moma sigue provocando graves quebraderos de cabeza al Ayuntamiento de Bilbao. Todas las sanciones impuestas por el Consistorio a la polémica sala de fiestas de Rodríguez Arias por exceso de ruidos han sido revocadas posteriormente por diferentes autoridades judiciales. Las resoluciones han conllevado, además, una carga económica al erario público al imponer en todos los casos al Ayuntamiento el pago de las costas procesales. Sin embargo, ninguno de los dictámenes ha alcanzado el impacto del emitido el pasado jueves por uno de los magistrados del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 3 de la capital vizcaína.

La sentencia abre una etapa de imprevisibles consecuencias al considerar nula la licencia concedida el 28 de octubre de 2016 a los promotores para la explotación de la antigua sala de fiestas Aranzazu. El fallo sostiene que el permiso de actividad y reforma se concedió «indebidamente» al contravenir la altura mínima establecida para un local que albergaba espectáculos en vivo. En concreto, los espacios interiores del establecimiento «incumplen» el artículo 10 del Real Decreto 2816/1982, de 27 de agosto, que fija como altura mínima la de 3,20 metros frente a los 2,50 de que dispone Moma. En consecuencia, el juez justifica la «nulidad o anulabilidad» de la licencia y advierte a la sala que deberá pedir una nueva para adaptarse a la legalidad y seguir en funcionamiento. Esta resolución, sin embargo, puede recurrirse en instancias judiciales superiores.

Álvaro Díaz-Munío, director del Ilunion, hotel pegado al Moma, ha aplaudido la medida contra la que cabe recurso de reposición. Responsables municipales confirmaron ayer a este periódico que no han recibido «todavía» la sentencia y que, «por tanto, no la han podido «estudiar». Sin embargo, reconocieron que la misma es recurrible, algo que llevarán a cabo con toda probabilidad.

El director del hotel de la cadena de la ONCE, que denunció el «silencio administrativo negativo» del alcalde, Juan Mari Aburto, espera que esta sentencia gire de forma definitiva el «rumbo» del equipo de gobierno. «Solo pedíamos que nos respondiesen, pero nunca nos dieron ninguna explicación. Se sirvieron de una manifiesta ilegalidad para machacarnos durante dos años seguidos a los vecinos y a nuestra empresa para defender únicamente los intereses de una parte, la de una discoteca que acumula veinte expedientes», lamentó el directivo.

Pese a que los dueños de Moma y el Ayuntamiento justificaron la licencia al contar con informes favorables de Protección Civil, el juzgado estima que asiste la razón al Ilunion porque la ordenanza reguladora de la hostelería en Bilbao carece de norma que establezca la altura de las discotecas.