Jabalíes y otros animales causaron el pasado año 156 accidentes en carreteras vizcaínas

Jabalíes y otros animales causaron el pasado año 156 accidentes en carreteras vizcaínas

«Esta semana se han registrado tres», advierte el ganadero de Atxondo José Mari Arginzoniz, que el miércoles se topó con 14 de diferentes tamaños atravesando la calzada

MANUELA DÍAZ

Atravesar Urkiola por carretera a primera o última hora del día puede convertirse en una carrera de obstáculos. Eso es lo que le pasó a José Mari Arginzoniz cuando el miércoles a las nueve de la noche se dirigía a Atxondo y se cruzó con una familia de cerdos salvajes. Contó 14 de diferentes tamaños mientras, impasibles y en fila, cruzaban la calzada. Él tuvo suerte y frenó a tiempo, no como le sucedió el pasado domingo a una alavesa de 40 años, a esa misma hora, a la altura del barrio Amaitermin de Abadiño. El choque contra un jabalí le destrozó el vehículo y ella tuvo que ser trasladada al hospital de Galdakao con lesiones de carácter leve. En Euskadi, el pasado año se contabilizaron 726 accidentes de tráfico en los que hay implicados animales, en su mayoría jabalíes. Álava encabeza este tipo de siniestros, seguida de Bizkaia donde el ejercicio anterior se contabilizaron nueve accidentes con víctimas y 147 sin heridos, un 18% más que en 2016.

Pero si a José Mari Arginzoniz no le ocurrió nada la noche del pasado miércoles es porque conoce a la perfección el movimiento de esta especie. «Los jabalíes van en aumento y hay accidentes como mínimo una vez a la semana; ésta se han registrado tres, pero hasta que no suceda algo grave no van a hacer nada», se lamenta.

Si el tener que andar con mil ojos cuando viaja es un problema, para Arginzoniz el mayor quebradero de cabeza que provoca la hiperpoblación de jabalíes, y que sufre en propia carne, son los destrozos que estos animales originan en sus tierras. Sea el que sea el apetitoso manjar que buscan, lo cierto es que dejan los prados minados de socavones de unos 15 centímetros de profundidad, sobre los que «no vuelve a crecer la hierba». Esta misma semana, han entrado en sus tierras y le han destrozado una hectárea de pastos. «Desde que empezaron las lluvias me han levantado ya tres hectáreas», se queja este ganadero.

Las claves

726
accidentes con animales implicados, la mayoría jabalíes, se produjeron en Euskadi. El ranking lo encabeza Álava.
9
personas resultaron heridas en los 156 siniestros que se contabilizaron en territorio vizcaíno.
18 %
Porcentaje en que se ha incrementado el número de accidentes con animales en la red viaria de la provincia.

No es el único con terrenos devastados. Por eso, asociaciones de ganaderos de Abadiño y Dima, hartos del aumento de estos ataques, tienen previsto reunirse para buscar una solución al problema. Entre otras medidas, se plantean la de permitir batidas también los domingos, al igual que hacen en Álava y Gipuzkoa, así como organizar cacerías puntuales.

En los últimos tiempos, los jabalíes han pasado de una camada al año a tener dos. «Y, si tenemos en cuenta que en cada una de ellas se tienen una media de siete jabatos, es fácil sacar la cuenta. El problema va a más», responde Arginzoniz.

«Catastrófico»

Los daños que provocan estos cerdos salvajes son irreparables. Por las dos hectáreas que, sin contar las de ahora, ya le habían arrasado el año pasado, el seguro le pagó 3.000 euros. Un dinero que se le quedó corto, ya que sólo en comprar dos camiones de hierba para que su ganado pasase el verano se gastó más de 4.000. «Los animales no estuvieron a gusto porque tuvieron que comer seco en lugar de fresco y verde». Arginzoniz remarca que este año han vuelto los destrozos con la llegada de las lluvias. «Esto empieza a ser catastrófico, tienen que hacer algo», implora.

También recuerda que no es un problema de ayer. Este afectado desvelar que los ganaderos llevan «cinco años» poniendo denuncias para instar a las instituciones a adoptar medidas. «Es una plaga y parece que no le quieren poner freno», lamenta. Porque, si bien no se trata de una especie protegida, en el Parque Natural de Urkiola está prohibida su caza. Los animales se refugian allí pero al anochecer bajan a comer a las campas hasta la mañana. «En media hora están aquí abajo y lo destrozan todo», se queja este ganadero de la comarca del Duranguesado.

Las diputaciones trabajan para intensificar la caza

El sector cinegético es muy consciente de la proliferación de jabalíes en Euskadi. Un problema que lleva denunciando años Juan Antonio Sarasketa, presidente de la Asociación para la Defensa del Cazador y del Pescador (ADECAP), por el número de accidentes que provoca y los daños que genera en la agricultura. Él mismo ha sufrido en los últimos años «cuatro sustos» en la carretera que va de Urkiola a Legutiano. «Los cazadores tienen que regular estas poblaciones porque hay más ejemplares de los que debería», insiste. Y en este juego de equilibrios afirma que las diputaciones «están trabajando para intensificar la caza», conscientes del peligro en las carreteras y los destrozos en los campos que ocasionan los cerdos bravos, pero a sabiendas también del peligro que está acarreando la peste porcina africana en el este europeo.