El vasco detenido por yihadismo en Gipuzkoa es cristiano e iba a misa los domingos

Mikel Corrales Pulido./
Mikel Corrales Pulido.

Las fuerzas de seguridad acusan a Mikel Corrales Pulido -de 32 años y vecino de Zumarraga-, en prisión por un delito de lesiones, y a otro preso marroquí de dedicarse a la captación de voluntarios para el Estado Islámico

ÓSCAR B. DE OTÁLORA

El preso en tercer grado Mikel Corrales Pulido, de 32 años y detenido este viernes en Zumarraga por su presunta relación con una trama de captación de voluntarios para el Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) era un cristiano que durante su tiempo de permanencia en la prisión de Martutene en régimen cerrado -ahora se encontraba en tercer grado- asistía de forma regular a misa, según han señalado fuentes de la investigación. El segundo arrestado en la operación en la operación desarrollada por agentes de la Policía Nacional es M.M., un joven marroquí condenado por un delito de robo y que estaba sometido a una especial vigilancia. Los dos arrestados permanecen en dependencias policiales mientras concluye la operación aunque según distintas fuentes, en las pesquisas se está intentando determinar quién era la persona o personas que suministraban a los sospechosos el abundante material informático -grabaciones de decapitaciones y otro tipo de violencia- con el que habían iniciado una campaña de captación de yihadistas.

Las detenciones han resultado una sorpresa en distintos ámbitos policiales, ya que, en un principio, ninguno de los dos arrestados ofrecía un perfil especialmente radical. El joven de Zumarraga estaba condenado por un delito de lesiones. Durante su estancia en prisión, sin embargo, no había mostrado ningún tipo de agresividad, lo que había permitido concederle el tercer grado. En el mismo sentido, el súbdito marroquí tampoco había mostrado una especial relación con los movimientos violentos islámicos. En prisión había realizado varios cursos de formación -en estos momentos finalizaba uno de informática- y ni su estética ni sus actitudes eran violentas. No obstante, en las últimas fechas sí que había realizado algunos gestos que le identifican como un presunto simpatizante de los movimientos yihadistas.

Una de estas actitudes había consistido, según el Ministerio de Interior, en quemar su pasaporte. Esta liturgia es habitual en los miembros del Estado Islámico y significa que rechazan la soberanía de su país de nacimiento y pasan a depender -simbólicamente- del califato instaurado por el ISIS en Siria e Irak. El Ministerio, por otra parte, ha acusado a los dos sospechosos de estar realizando un proselitismo activo en Rentería, donde se reunían con otras personas para mostrarles sus vídeos violentos e intentar captarles para el yihadismo. El intercambio de informaciones se acompañaba con comentarios de burlas a las víctimas, palabras de aliento a los autores y amenazas a autoridades y a «todos los funcionarios españoles».

 

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