El cabalista de los famosos, encarcelado en Israel por sobornar a un policía que se suicidó

Imagen del rabino y experto en la Cábala Yoshiyahu Yosef Pinto./
Imagen del rabino y experto en la Cábala Yoshiyahu Yosef Pinto.

Los supuestos poderes mágicos del rabino Yoshiyahu Yosef Pinto, a quien se relaciona con la Mafia judía, le convirtieron en asesor de millonarios y estrellas como el jugador de baloncesto LeBron James

ÓSCAR B. DE OTÁLORA

Hay determinadas historias que sólo pueden suceder en Jerusalén. Una de ellas es la del rabino y supuesto mago de la Cábala Yoshiyahu Yosef Pinto, quien ha ingresado en una cárcel de la capital israelí para cumplir un año de cárcel por sobornar al jefe de la Policía antifraude judía, Ephraim Bracha, quien se suicidó en julio del año pasado envuelto en un turbio escándalo. El encarcelamiento de esta figura ha supuesto una conmoción en el mundo religioso israelí, ya que Pinto es un referente dentro de la comunidad ortodoxa judía pero también un reputado asesor de multimillonarios en Estados Unidos, entre los que se encuentra el jugador de baloncesto LeBron James. La investigación sobre sus actividades, sin embargo, ha sacado a la luz sus supuestas relaciones con la mafia judía y sus oscuros manejos.

Pinto, de 43 años, es un cabalista, es decir, practicante de la variante del misticismo judío conocido como Cábala, una corriente de pensamiento que estudia las supuestas relaciones mágicas entre palabras, números y doctrinas bíblicas. El apellido del rabino, Pinto, revela su origen sefardí, procedente por tanto de los judíos españoles expulsados en 1492 por los Reyes Católicos. La Cábala, en este sentido, está vinculada en sus orígenes con el judaísmo de la península ibérica, desde donde se extendió por el resto del mundo. El propio Pinto es descendiente de Baba Sali, un cabalista de origen marroquí considerado un 'baalei mofet' o hacer de milagros, y uno de los más preeminentes representantes de esta corriente en el siglo pasado.

La Cábala era una cuestión de eruditos o seguidores de la 'new age' hasta que alrededor del año 2000 personajes del 'show bussines' como Madonna, Demi Moore, Ashton Kutcher, Britney Spears, Lindsay Lohan, Victoria Beckham o Paris Hilton la pusieron de moda en Hollywood. En principio, los cabalistas se encargaban de proporcionar consuelo espiritual pero también podían encargar amuletos o bendecir las empresas financieras o amorosas de sus seguidores. En esos años se hicieron célebres las pulseras rojas que Madonna y su corte comenzaban a llevar. Este amuleto, que supuestamente protege contra el mal de ojo, les identificaba como seguidoras de la Cábala.

Crimen organizado

Pinto se forjó como rabino en colegios jasídicos -los más místicos dentro del judaísmo- y cuando tenía 20 años comenzó a abrir sus propias escuelas para expandir esta corriente religiosa. En 2008 realizó su primer viaje a Estados Unidos por cuestiones médicas y a partir de ese momento sus centros de estudios comenzaron a implantarse también en Los Angeles o Miami. En esos años se iniciaron sus contactos con importantes empresarios norteamericanos que solicitaban su consejo o su bendición a la hora de llevar a cabo sus inversiones. El propio LeBron James se convirtió en uno de los seguidores del cabalista, a quien pedía consejo para sus inversiones financiaeras. Pinto llegó a tener entre sus adeptos al político Eric Cantor, que entre 2011 y 2014 sería el líder de la mayoría republicana en el Congreso estadounidense.

Sin embargo, su carrera comenzó a tambalearse cuando se comenzó a investigar en Israel un intento de soborno a Ephraim Bachar, el policía encargado de dirigir todas las investigaciones anti fraude en suelo judío. De la misma manera, los medios de comunicación israelíes comenzaron a especular sobre las supuestas conexiones de Pinto y su entorno con el grupo conocido como 'Ramat Amidar', un círculo del crimen organizado que en el pasado había tenido oscuros vínculos con el tráfico de diamantes desde Sudáfrica. En las pesquisas que se iniciaron en esa época se descubrió que Pinto había ofrecido dinero a Bachar a cambio de obtener información sobre todas las investigaciones sobre corrupción que había emprendido la policía israelí. Paralelamente, la organización del rabino fue investigada por blanqueo de dinero. En mayo del año pasado, en medio de un fuerte conflicto legal, el cabalista aceptó una pena de un año de prisión y una multa de un millón de shekkels (alrededor de 240.000 euros). Un mes después de conocerse este acuerdo, Ephraim Bacha se suicidó de un disparo en la cabeza. Para entonces, Pinto ya había comenzado a ser investigado en Estados Unidos por amenazar a un empresario. Cuando acabe su condena todavía deberá responder de estas acusaciones. Los amuletos no le están ayudando mucho.