El Correo

La revolución de los paraguas en diez claves

Manifestantes limpian el centro de Hong Kong, donde están llevando a cabo las protestas.
Manifestantes limpian el centro de Hong Kong, donde están llevando a cabo las protestas. / AFP
  • ¿Qué piden los manifestantes de Hong Kong? ¿Qué poder ejerce el Gobierno de Pekín sobre ellos? ¿Quiénes están detrás de las revueltas? Respuestas para comprender qué está pasando en una región que se ha atrevido a desafiar a la omnipotente China

Escoba en ristre, una chica en pantaloncitos cortísimos y una mascarilla protegiendo su boca barre con esmero el asfalto. A su lado, un chico friega el suelo, como empeñado en sacarle lustre a la calzada. Y otro más allá le imita. Y otro más. Y muchísimos más. Otra instantánea. Una pareja duerme en el suelo, sobre unos cartones. Ella, acurrucada sobre sí misma, parece tener frío y lleva un pañuelo anudado en la cabeza, como una suerte de aldeana, solo que calzada con unas sofisticadísimas deportivas de terciopelo rojo. Su chico duerme plácidamente a su lado, más bien poco preocupado de que alguien le pueda robar la cámara Go Pro que tiene al alcance de la mano o un iPhone que se está cargando con una batería solar. Las estampas recuerdan de forma inevitable a las que se vivieron en la madrileña Puerta del Sol aquel mayo de 2011 con olor a rabia y hartazgo. Pero al 15-M, que desató una ola de cambio en medio mundo, y a esta revolución de los paraguas, que se ha abierto en Hong Kong para proteger su frágil libertad del chaparrón que llega desde Pekin les separan 16.940 kilómetros y una realidad compleja. Aquí diez claves para comprender qué está sucediendo en una región que anhela una democracia plena.

¿Qué está pasando en Hong Kong?

El pasado fin de semana decenas de miles de personas se echaron a las calles de un Hong Kong poco acostumbrado a protestas populares. Todo se inició cuando un grupo de estudiantes recaló en los jardines del Gobierno, con la consiguiente respuesta de la policía, que intentó dispersar la revuelta a la fuerza. No sirvió de nada. Durante la semana más y más personas se han adherido a una protesta que se ha detonado por el modo en elegir al jefe del ejecutivo local que, de no rectificar, pretende aplicar Pekín en las elecciones de 2017 en la antigua colonia británica. La atención internacional pronto se centró en lo que estaba ocurriendo en un lugar y los principales líderes de las manifestaciones han amenazado con intensificar las protestas, que ya han 'ocupado' los principales enclaves de la ciudad.

¿Quiénes son los manifestantes?

El grueso de los activistas están integrados en el movimiento 'Occupy Central with Love and Peace', algo así como 'Ocupa el centro con paz y amor'. Toma su origen en los movimientos que se extendieron por todo el mundo desde la primavera árabe, el 15-M y el 'Occupy Wall Street' estadounidense. A ellos se han sumado la Federación de Estudiantes, los mismos que el pasado 22 de septiembre ya recorrieron Hong Kong tras pancartas con consignas prodemocráticas y el 1 de julio, cuando se conmemoraba el aniversario de la 'devolución' de la excolonia a China por parte del Reino Unido en 1997, medio millón de personas se manifestaron en favor de reformas democráticas. Todo eso ha terminado por prender la mecha de las protestas pacíficas que hoy ya han cumplido una semana. Entre los que han tomado diversos enclaves de la ciudad también se encuentran diversos colectivos juveniles como Scholarism, a la que están adheridos universitarios y estudiantes de educación secundaria, aunque en los últimos días, como ocurrió en las acampadas de Sol, también se pueden ver a personas de todas las edades.

¿Qué piden?

Ni exigencias económicas, ni reclamaciones intrincadas sobre los que planea la sombra del nacionalismo. En Hong Kong piden democracia. Reclaman el sufragio universal a la hora de elegir a sus representantes políticos, cuyas candidaturas puedan presentar sin injerencias de ningún tipo. El Gobierno chino ha prometido que en las elecciones previstas de 2017 los hongkoneses podrán elegir a su jefe del ejecutivo, sin embargo desde Pekín se propone que sea un Comité Electoral, formado por 1.200 notables de la región, quien preseleccione a dos o tres candidatos. Los manifestantes ven en esta maniobra un filtro antidemocrático al considerar que los candidatos propuestos actuarán con total obediencia al Gobierno chino.

¿Cómo elegían los hongkoneses hasta ahora a sus representantes?

El nombre del jefe del ejecutivo hongkonés salía del mencionado Comité Electoral. Sólo ellos, esos 1.200 notables votan. En teoría, todos representan a todos los grupos de la sociedad de la región, sin embargo, tal y como denuncian los simpatizantes con el movimiento prodemocrático, los miembros del comité son en su mayoría afines a Pekín y acatan sin rechistar las decisiones que llegan desde la China continental. El poder legislativo de Hong Kong reside en el Parlamento, de cuyos 70 miembros 40 se eligen de forma directa y el resto de forma indirecta.

¿Cuál es la situación de la excolonia británica con respecto a China?

Desde que el Reino Unido devolviera a China la soberanía de Hong Kong, la región vive bajo la peculiar situación de 'un país, dos sistemas'. Es decir: aunque el control la excolonia británica es parte del territorio de la República Popular, sus habitantes gozan de estructuras legislativas, judiciales y judiciales propias además de una (en teoría) libertad de expresión total impensable en la China continental, una dualidad que se acentúa en lo económico. Mientras que en Pekín rige un sistema comunista (con ciertos matices), en Hong Kong es un capitalismo sin fisuras el que mueve una economía, que en 2013 registró un PIB 33 veces menor que el de China.

¿Quiénes son los líderes de las protestas?

Tras las decenas de miles de personas anónimas que se están manifestando por las calles hongkonesas, se encuentran dos jovencísimos líderes estudiantiles. Uno de ellos es Joshua Wong Chi-fung, que con solo 17 años es la cabeza visible del grupo Scholarism, uno de los más activos en las protestas. El otro es Alex Chow Yong-kang, secretario general de Federación de Estudiantes de Hong Kong. Con ellos, Benny Tai Yiu-ting es un profesor de Derecho de la Universidad de Hong Kong que lidera el movimiento Occupy Central.

¿Cómo ha reaccionado Pekín hasta ahora?

De momento, la actitud del Gobierno chino con respecto al desafío democrático que suponen las manifestaciones ha sido más bien pasiva y las reacciones se han limitado a unas declaraciones a una agencia oficial, en las que un portavoz aseguraba que "el Gobierno central se opone firmemente a cualquier actividad ilegal que pueda dañar el estado de derecho y poner en peligro la paz social". Los expertos no creen que China vaya a ir mucho más allá y aseguran que Pekín no tiene planeado intervenir de forma contundente para terminar con las protestas por el rechazo unánime que podría suponer entre la comunidad internacional, que de momento ha evitado cualquier crítica frontal del tema por temor a las posibles repercusiones económicas que un apoyo cerrado a los manifestantes. En paralelo, el Gobierno chino sí ha aumentado el control, ya de por sí férreo, de la información que llega a la China continental sobre el asunto. Por ejemplo, eliminó de la red social Weibo (el Twitter chino) cualquier referencia a Hong Kong nada más comenzar las protestas.

¿Se han dado situaciones de violencia?

El movimiento tiene una base pacífica. Incluso los líderes han hecho llegar a los manifestantes manuales en los que se les explicaba cómo reaccionar frente a posibles ataques de la policía. El domingo pasado ya se produjo una contundente respuesta policial, con ataques con espráis de pimienta y gases lacrimógenos. Todo había transcurrido en una tensa calma hasta que ayer se registraron ataques de grupos favorables a Pekín en la zona de manifestación de Mong Kok, un barrio comercial de la península de Kowloon, próxima a la China continental. Según dirigentes de Occupy Central, detrás de estos grupos se encuentran las triadas mafiosas.

La revolución de los paraguas en diez claves

¿Por qué se le ha llamado la revolución de los paraguas?

Por una razón de perogrullo. Si al movimiento que acabó en 1974 con la dictadura de Salazar en Portugal se le llamó la revolución de los claveles porque una de las activistas tendió una de estas flores a un soldado que le había pedido un cigarrillo, las revueltas que han estallado en Hong Kong pasarán a la posteridad como la revolución de los paraguas porque muchos de los manifestantes han utilizado estos elementos para defenderse de los espráis de pimienta y los gases lacrimógenos con los que la policía trataba de disolver las protestas.

¿Qué ocurrirá a partir de ahora?

De momento, el Gobierno de Hong Kong sigue en sus trece. Apoyado por las autoridades chinas, todo parece apuntar a que no va a cambiar ni un ápice su forma de reaccionar frente a los manifestantes, con la justa contundencia policial para no provocar protestas por parte de la comunidad internacional. Por su parte, China confía en que las protestas acaben perdiendo fuelle para no intervenir. Ante todo, no quiere repetir una situación como la de Tiananmen, en 1989, cuando aplastó por la fuerza las manifestaciones que pedían avances democráticos en el régimen chino.