Argentina entra en suspensión de pagos tras expirar el plazo de los 'fondos buitre'

El ministro argentino Axel Kicillof, en Nueva York./
El ministro argentino Axel Kicillof, en Nueva York.

El ministro de Economía ha explicado, tras la reunión con el mediador, que ha ofrecido a los acreedores las mismas condiciones de 2005 y 2010 porque otra cosa sería "ilegal"

REDACCIÓN buenos aires / nueva york

Argentina ha entrado técnicamente en suspensión de pagos -la segunda vez en trece años- tras cumplirse el plazo fijado para el pago a los tenedores de deuda -esta medianoche de miércoles- sin llegar a un acuerdo con los 'holdouts', conocidos como 'fondos buitre', que respaldados por la sentencia del juez estadounidense Thomas Griesa reclaman el pago de 1.300 millones de dólares al país sudamericano.

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Este miércoles, y tras una reunión más de seis horas en Nueva York, el ministro de Economía argentino, Axel Kicillof, advirtió de que el país sudamericano «no puede acceder» al reclamo de los 'fondos buitre' y ofreció las mismas condiciones que dispusieron el resto de los bonistas que aceptaron los canjes de deuda del país sudamericano de 2005 y 2010. «Eso no se puede porque Argentina está sometida a sus propias leyes y a los contratos firmados con los bonistas. No podemos hacer ofertas superiores», dijo el ministro argentino tras un nuevo encuentro en Nueva York con Daniel Pollack -el mediador designado por el juez estadounidense Thomas Griesa- y los propios 'fondos buitre', a apenas unas horas para que concluya el límite para entrar en situación de insolvencia.

Kicillof sentenció que no se va a firmar «ningún compromiso que comprometa el futuro de los argentinos» e insistió en que acudirán al derecho nacional e internacional para que esta situación -que califica de «injusta»- no se perpetúe en el tiempo. En cualquier caso, aseguró que el Gobierno argentino sigue abogando por una solución justa para el cien por cien de los acreedores y se mostró «abierto al diálogo», pese a reiterar en la petición de la suspensión de la sentencia del juez Griesa, por la que el país debe pagar 1.330 millones de dólares más intereses a inversores 'holdouts', que tienen bonos incumplidos tras su cesación de pagos en el 2002.

Daniel Pollack, el abogado que ha ejercido de mediador entre las partes, certificó que Argentina estaba a pocas horas de declararse oficialmente insolvente. «El ciudadano común argentino será la víctima real y última» de este proceso, ha añadido el mediador, que ha insistido en que aunque las consecuencias del incumplimiento de la deuda por parte del Gobierno argentino no son predecibles, «ciertamente no serán positivas».

La propuesta de la banca

Antes del comienzo de la reunión en Nueva York, los bancos argentinos dieron un paso adelante y se ofrecieron a realizar una compleja triangulación para comprar los bonos en poder de los litigantes y recibir luego títulos nuevos en dólares del gobierno, sin intervención estatal y evitando la aplicación de la cláusula de equiparación, llamada RUFO en inglés, según la prensa de Buenos Aires. Los bancos habrían ofrecido también aportar una garantía de 250 millones de dólares como otra forma de destrabar las negociaciones.

Por otra parte, Standard & Poor's declaró a Argentina en «suspensión de pagos selectiva», al vencer el plazo final para que Buenos Aires hiciera un pago por 539 millones de dólares a los acreedores. El dinero fue enviado por Argentina a Nueva York pero el pago fue bloqueado por un juez que falló a favor de fondos especulativos. La nota de la deuda soberana argentina pasó de CCC-, categoría especulativa, a SD, indicó la agencia en un comunicado publicado. Eso significa que Argentina sigue honrando parte de su deuda e incumplió en pagos de bonos específicos.