Íñigo, vizcaíno de 42 años: «Mi padre abusó de mí desde que tenía año y medio»

Hoy, Día Mundial para la prevención de abusos sexuales en la infancia, otro joven del territorio rompe su silencio en la tercera denuncia en menos de una semana

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

Hoy es el Día Mundial para la prevención de abusos sexuales y maltrato en la infancia. Esta tarde se ha celebrado en Bilbao una concentración contra esta lacra, pero horas antes, otro vizcaíno -el tercero en menos de una semana- ha dado la cara en las redes sociales para denunciar que ha sido víctima de vejaciones en su niñez. En su caso, cuenta que todo comenzó cuando era prácticamente un bebé. «Me llamo Íñigo, tengo 42 años. Mi padre abusó de mí desde que tenía año y medio y hasta los 13 años», dice este joven de Durango al inicio del vídeo que ha colgado en YouTube. Según explica, además de los abusos sexuales, «la violencia continuó hasta los 18 años de forma física».

El tormento que narra le ha dejado «una serie de secuelas de carácter físico, psíquico y relacional con otras personas». Convencido de que parte de ellas le durarán «toda la vida», apunta, no obstante, que se encuentra «mucho mejor» desde que hace tres años se pudo poner en tratamiento. El mensaje final que en una jornada como la de hoy se ha convertido en un clamor es el siguiente: «Deja de pensar que es impensable».

«Es un horror, es una vergüenza»

En Mugalari, un medio digital de la zona del Duranguesado, Íñigo, que es trabajador social y mediador familiar, también publica hoy una carta en la que hace hincapié en la «invisibilidad» que tanto daño hace a las víctimas. «Los abusos sexuales en la infancia son invisibles. Nadie los queremos ver, ni leer, ni escuchar. Pero están -ha escrito-. Como sociedad podemos mirar hacia otro lado, pero no dejan de existir. Es un horror, es una vergüenza, es una lacra, es una mierda. Y ahí siguen». Según expone, las estadísticas recogen que una de cada cinco niñas y uno de cada siete niños han sido víctimas de vejaciones en la infancia. «¿No las vemos? ¿No se dejan ver? ¿Por qué no se dejan ver?», se pregunta. Por eso, Íñigo, tras haber tenido hoy el valor de hacer pública su denuncia, dice que esta tarde, en la plaza del Arriaga, «nos concentraremos algunos de los invisibles». «Para que nos podáis ver, para que se nos vea», concluye.

Esta protesta ha sido convocada por Garaitza, la asociación que en la última semana ha impulsado los testimonios de tres vizcaínos para concienciar contra los abusos en la infancia y para demostrar que no son un problema lejano, sino que está en nuestro entorno inmediato. El primer caso que salió a la luz fue el de Pepe Godoy, un vecino de Basauri que el martes pasado rompió su silencio al hacer público en YouTube un vídeo donde aseguraba que, cuando tenía entre 8 y 13 años, fue víctima de presuntos abusos sexuales por parte de un entrenador de fútbol. Godoy presentó hace medio año una denuncia contra su supuesto agresor ante la Ertzaintza, aunque, al haber ocurrido los presuntos episodios hace 35 años y no existir agentes que conserven pruebas de lo ocurrido, el juez sobreseyó el caso.

No obstante, su testimonio sí tuvo repercusión: poco después, otro joven -que prefirió conservar el anonimato- sumó su denuncia a la de Godoy, apuntando hacia la misma persona, que fue destituida de su puesto en la escuela de fútbol a la que estaba vinculado. Y, apenas 24 horas después de que Pepe Godoy subiera su vídeo a YouTube, trascendió el caso de Miriam Alonso, una bilbaína que también se animó a denunciar en las redes sociales que su padre, ya fallecido, había abusado presuntamente de ella cuando era niña.

 

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