«No sé si podremos volver a trabajar aquí»
Un virulento incendio destroza una nave de empresas cárnicas con más de 100 empleados en Zorroza en plena campaña de Navidad
Un incendio de grandes proporciones afectó esta pasada madrugada a una nave empresarial de Punta Zorroza, en las inmediaciones del antiguo matadero, junto a la ... grúa municipal. Cuatro personas que pernoctaban en uno de los módulos vacíos tuvieron que ser evacuadas. Por causas que aún se investigan, las llamas se desataron sobre las tres de la mañana y pudieron ser controladas antes de las seis. Los trabajadores y los vecinos, alarmados por el fuerte olor a quemado, dieron la voz de alarma.
Unidades de Bomberos de Bilbao, así como de la Policía Municipal y de la Ertzaintza, se desplazaron al lugar. Los servicios de emergencias cortaron los accesos a la calle en la que se ubica la nave afectada, Marino Archer. Las llamas se extendieron con rapidez por las instalaciones y devoraron la planta superior. La humareda generada fue tal que SOS Deiak emitió un aviso recomendando a los colegios de la zona de Cruces, -Dominicas, Salesianos Cruces y Colegio Munoa- que sus alumnos no saliesen al patio. Eso sí, el comunicado dejaba claro que no había riesgo y que se emitió «únicamente como medida preventiva».
Tras controlar las llamas, los servicios de extinción se centraron a lo largo de la mañana en enfriar la zona y evitar reactivaciones. Sobre las 16.30 horas, los bomberos daban por extinguido el incendio aunque mantendrán un retén en el lugar. Entre tanto, en el exterior del recinto, los empresarios y trabajadores, que no pudieron acceder a la nave hasta recibir el visto bueno de los técnicos y que desconocían los daños que habían sufrido sus respectivos centros de trabajo, no podían ocultar su preocupación. En el edificio, construido antes del cierre del matadero municipal en 2010, aún funcionan una quincena de empresas que suman más de un centenar de trabajadores. Se está facilitando el acceso a las empresas de la nave afectada.
Desde que cerrara el matadero bilbaíno, la nave siguió dedicada al sector cárnico, aunque recibiendo carne de Cantabria o Galicia por ejemplo: allí se almacena, se despieza, se procesa y se distribuye por carnicerías de toda Bizkaia y hasta del extranjero. La oficina de la grúa municipal se instaló junto al polígono, que alberga una consultoría alimentaria de veterinarios, una escuela de formación de carniceros y empresas cárnicas como Burutxaga o la conocida compo La Casa de La Carne, entre otras de todo tipo: de ovino, porcino, vacuno... En la planta baja se hallan las instalaciones industriales, las cámaras y almacenes, y toda la planta de arriba está compuesta por oficinas, que quedaron «destrozadas».
Temporada crítica
Por la mañana, un dron sobrevolaba la zona para evaluar los daños en la cubierta. De hecho, entre los empleados reinaba el temor por la posible afección al tejado, ya que ello implicaría una reparación que podría demorarse meses. Además, alertaron que el incendio se ha producido en una temporada crítica, en plena campaña de Navidad, la más rentable para las empresas alimentarias. En general, había mucha preocupación por el impacto económico en los negocios en este mes crucial para el sector. Los afectados asumían pérdidas millonarias tanto por la afección del incendio en las instalaciones y el género como por la pérdida sobrevenida de volumen de trabajo. «Esto significa que va haber más gente en el paro», auguró un antiguo trabajador. «Ya se ha acabado. Por mucho que te pague el seguro, el cliente no espera y va a llamar a otro para recibir la mercancía. Así que no sé cuándo podremos volver o si podremos volver a trabajar aquí», dijo un empleado, preocupado por su futuro.
Según pudo saber este periódico, hay empresas que han quedado muy afectadas, mientras en otras el daño ha sido menor y las instalaciones serían recuperables en menos plazo. Pero «toda la carne queda para tirar, por pérdida de la cadena de frío y por los tóxicos del incendio», explicó el dueño de la consultoría alimentaria del polígono. Fuera, José Varela observaba el desastre. Es el padre del propietario de La Casa de La Carne, con una treintena de carnicerías. A través de otra empresa, Servicar, también procesan hamburguesas que se exportan. Estaban a punto de recibir un pedido de gran magnitud en las instalaciones cuando se produjo el incendio.
Según explicó, acababan de adquirir otro local en la nave en una subasta y realizado una inversión millonaria en maquinaria «que ha quedado quemada». En esta nave de Zorroza empleaban a dos turnos a 18 trabajadores de los 80 con los que cuentan. «El género viene de fuera y ya está en los camiones. Y no se puede llevar a otra carnicería. Son palés. Se pierden muchos millones. A ver lo que hacemos ahora. Es una faena», explicaba, aunque más tarde añadía que «no se puede tirar la toalla. Este es un bache más de la vida». La nave incendiada es de las pocas actividades económicas que quedan en Punta Zorroza, un barrio que antaño fue un motor económico de la ciudad y de la comarca. Se sitúa justo al lado de Molinos Vascos, declarado monumento y vallado para su rehabilitación.
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