«Es importante que los discapacitados puedan perseguir sus sueños»

Pablo González, gerente de Gorabide; Isabel Sánchez Robles, diputada de Acción Social; Juan Mari Aburto, alcalde de Bilbao; Hugo Baroja, presidente de Gorabide; y la consejera Beatriz Artolazabal. /E. C.
Pablo González, gerente de Gorabide; Isabel Sánchez Robles, diputada de Acción Social; Juan Mari Aburto, alcalde de Bilbao; Hugo Baroja, presidente de Gorabide; y la consejera Beatriz Artolazabal. / E. C.

El director técnico de Gorabide, Mirko Gerolin, asegura que las personas con déficit intelectual deben cumplir sus aspiraciones

JULIO ARRIETA

«Las personas con discapacidad intelectual tienen ilusiones y sueños como todo el mundo. Nuestro objetivo es mejorar el modo de apoyarlas para facilitar que puedan hacerlos realidad». Así resume Mirko Gerolin, director técnico de Gorabide, el fondo de la investigación liderada por esta asociación y cuyos resultados fueron presentados ayer. En el estudio participaron 74 usuarios a los que se hizo un seguimiento durante dos años para ver los resultados de sus planes de apoyo personalizado, elaborados a partir de sus propios proyectos vitales.

- ¿Cómo se escogió a las 74 personas con las que se hizo la investigación?

- Fue una selección aleatoria, en la que procuramos que estuvieran representados tanto personas con más necesidades de apoyo como quienes tienen más autonomía.

- El trabajo ha concedido mucho valor a los proyectos vitales de sus protagonistas.

- Porque es importante que las personas con discapacidad intelectual puedan perseguir sus sueños, sus aspiraciones. Sobre el papel, alguien puede tener unas necesidades determinadas. Pero, por mucho que las cubramos, pueden no tener un significado especial en su vida. Los planes de apoyo cobran su verdadera importancia cuando ayudan a la persona a desarrollar su proyecto vital.

- ¿Cómo se ha desarrollado el trabajo en los dos años?

- La primera fase fue una evaluación de la calidad de vida y las necesidades de apoyo de cada individuo. Después se les preguntó qué metas y objetivos vitales eran importantes para ellos. Con esa información de partida, se diseñaron los apoyos para trabajar en ese proyecto de vida. Concluido el primer año se hizo un corte, para recapitular con cada persona cómo se estaba desarrollando el proceso. Pasados los dos años se estudiaron los resultados y también cómo los propios protagonistas los habían percibido.

- ¿Y qué objetivos les plantearon?

- Muy diversos. Algunos tenían que ver con las relaciones en el entorno familiar. Cuestiones como recuperar el contacto con personas con las que, por avatares del destino, las relaciones se habían perdido. Otros tenían que ver con la socialización, como querer tener una red de amigos con los que poder compartir un ocio integrado en la comunidad. También hubo cuestiones relacionadas con el mundo laboral. Otros querían sacar adelante un proyecto de convivencia en pareja.

- Son aspiraciones muy comunes.

- Las que tenemos todos. El pelear por nuestros sueños es lo que da significado a nuestra vida, y esto es así para todos, también para quienes tienen alguna discapacidad. A veces los conseguimos, otras no. Pero el apoyo nunca puede ser decir de entrada «no, tú esto no lo vas a conseguir».

Mejor calidad de vida

- ¿A qué conclusiones han llegado?

- La principal es que la planificación personalizada rinde más frutos con quien tiene muchas necesidades de apoyo. En su caso, la percepción de que su calidad de vida ha mejorado es notoria, mientras que no es tan manifiesta en aquellos que gozan de más autonomía. También se ha demostrado la importancia de hacer un seguimiento. No vale con diseñar los apoyos y luego olvidarnos. Y es importante el compromiso mutuo. Sentarnos con esta persona y decirle «cuéntanos cómo podemos mejorar la ayuda que te estamos prestando y dinos en qué medida estás satisfecho con los logros vitales que estás alcanzando».

- ¿De todo esto saldrán aplicaciones prácticas o se queda en un estudio a nivel científico?

- De entrada el propio estudio es una aplicación práctica, porque se ha apoyado a quienes han participado. Además, esto tiene que convertirse en una dinámica de trabajo habitual. De hecho, en Gorabide ya trabajamos con este enfoque desde hace unos cuantos años. A nosotros este estudio nos ayudará a profundizar y mejorar nuestra forma de trabajar. Desde la Red Compartir, que conforman las ocho entidades que han colaborado en el estudio, se está tratando de aportar más y mejores datos para poder afinar la prestación de los apoyos y cómo tienen que ser las personas que los aportan. Se trata de que la ayuda sea más eficaz, pero también más cálida. Somos personas que acompañan a otras personas. Hay mucho de relacional en el trabajo que realizamos.

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