Joseba Segura | Obispo de Bilbao
«La Iglesia no va a ser antimigrante aunque lleguen a ella algunos jóvenes sectarios»El prelado reconoce que las nuevas generaciones se están acercando a la fe para llenar «vacíos»
La Iglesia vizcaína celebra esta tarde en la Catedral de Santiago (19.00 horas) el acto con el que cerrará la conmemoración del 75 aniversario ... de la Diócesis. Joseba Segura (Bilbao, 1958) atiende a este medio –la última entrevista con el obispo en estas páginas fue hace tres años– con la vista puesta en esa cita. Pero también mira a un futuro en el que, en un momento de «reacción» por una parte de la sociedad ante la «pérdida de identidad» por la llegada de migrantes, tiene claro que la Iglesia no puede ceder ante los discursos xenófobos para ganar fieles.
– Culmina la celebración del 75 aniversario de la diócesis. ¿En qué situación está?
– Como en Europa, en una situación de rápida transformación. En las próximas décadas se van a producir unos cambios muy grandes, en la dirección de comunidades más pequeñas, de gente más identificada. Y va a haber un cambio en la consideración social de lo que es la religión.
– ¿Un cambio a mejor o a peor?
– Estamos en una situación de mucha secularización, donde hay en muchos ambientes un prejuicio grande respecto a que la experiencia de Dios pueda aportar algo en la vida de las personas, pero veo cada vez más apertura, sobre todo en el mundo juvenil. En los últimos días estamos viendo algo que tiene que ver con lo que llaman el giro católico, que si Rosalía, que si la película 'Los Domingos'…
– Los jóvenes no esconden su religiosidad como otras generaciones.
– Yo noto, con gente de 50 o 60 años, que tiene cierto prejuicio a lo que yo puedo representar. Entre los jóvenes, no. Cada vez están más interesados en escucharte y ver si tienes algo interesante que decir.
– Rosalía en una entrevista dijo que siente que sólo Dios puede llenar algunos espacios. ¿Tienen los jóvenes un vacío espiritual?
– Parece que sí, porque están experimentando con drogas, con alcohol, con sexo, y tenemos un problema que es bien conocido de salud mental. Hay gente que ha experimentado muchas cosas y ha visto que en ellas no está la solución y busca algo que le dé un poco más de sentido. Y crece imparablemente el número de personas que están solas, que renuncian a tener pareja, lo que va a tener un profundo impacto en lo que es la identidad europea.
– También el aumento de otras fes tendrá impacto. En Bilbao ya hay más templos de otras confesiones que católicos.
– Sí, pero los templos grandes son católicos porque el catolicismo ha sido una realidad muy fuerte durante siglos aquí, aunque aquí, en el País Vasco, no hemos tocado fondo en el proceso de secularización. Está muy cerca y va a haber un rebrote de creyentes, pero no vamos a volver a los años 50.
– ¿El euskaldun ya no es fededun?
– No. Además, curiosamente, el euskaldun ha pasado a una situación casi opuesta y, cuanto más euskaldun, menos fededun.
– ¿En qué cree la sociedad actual?
– La única creencia que está realmente extendida es la del bienestar y el dinero. Y otra es que soy una persona autónoma y que tengo que decidir con toda libertad y sin influencias lo que me da la gana.
– ¿Está sustituyendo la inteligencia artificial a Dios?
– Estas carencias que tiene la gente en un elemento fundamental de la vida, el de las relaciones humanas, tienen que suplirlas con lo que sea. Y son los perros, son los gatos, y ahora está la inteligencia artificial, que tiene paciencia, que te responde siempre bien, que es cariñosa.
– La IA, el dinero, otras religiones… Hay competencia.
– Los enterradores de la religión en Europa, que se preparen, porque, una vez más, el difunto va a resucitar. Y no solo porque haya una búsqueda en las nuevas generaciones de la experiencia de Dios, sino porque el Islam viene con mucha fuerza. El tema de la migración es el más disruptivo de toda la política europea, y la religión va a ser cada vez más explícita como elemento de lucha ideológica. No sé en otros sitios, pero en España, una parte de la juventud se acerca a la Iglesia por una reacción contra 'la pérdida de mi identidad' por los musulmanes, y eso va vinculado a esa tendencia de que los jóvenes se están haciendo más conservadores, sobre todo los varones.
– En Jumilla la Conferencia Episcopal salió en defensa de la comunidad musulmana cuando les negaron el polideportivo para un acto y a Vox no le gustó.
– Son sus argumentos, pero nosotros defendemos la apertura a la migración como un elemento de futuro y no tenemos ningún problema en asumirlo, en aceptarlo y vamos a mantener esa convicción aunque nos critiquen.
– Y aún así, los jóvenes afines a ese partido se acercan a la Iglesia. ¿Pueden aportar algo en un momento en el que el catolicismo quiere ser más abierto?
– Si la motivación de los jóvenes es intentar recuperar una identidad católica, tradicional, de vinculación de trono y altar y de imposición sobre la gente, están totalmente confundidos, porque eso no va a pasar. Aunque yo no veo peligro en eso. La Iglesia no va a ser antimigrante aunque lleguen a ella algunos jóvenes muy sectarios o conservadores en ese aspecto. Ese planteamiento de cerrar las puertas, de que somos mejores o superiores, nunca lo va a aceptar la Iglesia. Nunca.
– Los migrantes viven la religión de una manera mucho más intensa que nosotros.
– En Latinoamérica se levantan por la mañana dando gracias a Diosito y en África el domingo es la gran celebración en la iglesia con cantos, con bailes durante horas, la gente se viste como si fuera a una boda. Esta es la forma en la que la gente en el mundo vive la religiosidad, no solamente como un elemento muy limitado de lo que es una vida en la que Dios no pinta nada, sino como el centro de lo que es la vida.
– ¿Tenemos una iglesia triste?
– Es una iglesia triste porque es un poco vieja, y porque está en un proceso de cambio y de transformación muy grande, pero estamos todavía en los primeros elementos de esos cambios.
– ¿Y el Papa Bob, como le llaman los 'influencers' cristianos, va a desarrollar esos cambios?
– Es un Papa misionero, un hombre que ha vivido la misión, que ha estado en una diócesis pobre, y yo creo que, si se viste de esta forma o de otra, que a alguno le puede parecer muy importante, porque efectivamente es un cambio respecto a Francisco, son cuestiones secundarias. Este hombre va a vivir humildemente y no va a dar titulares cada semana, lo cual es un problema para los medios, pero es un hombre tranquilo y tiene convicciones profundas en el tema de que la Iglesia tiene que ser más corresponsable, más participativa, tiene que abrir las responsabilidades al laicado y a las mujeres.
– El año pasado se oficiaron 1.361 bautizos en Bizkaia. Hace una década, más de 4.000.
– El catolicismo social, bautizar bebés, está desapareciendo, literalmente, y vamos a una situación distinta. Nos encontramos con gente joven, de veintipico años, que sus padres no son creyentes y piden el bautismo de adultos. Y esto va a ser cada vez más creciente.
– También fallan los recursos humanos. Solo hay cinco seminaristas.
– Nosotros podríamos llenar los seminarios con personas de fuera, pero no queremos, de alguna forma, que los curas del futuro sean todos de fuera. Queremos también vivir con la debilidad que tenemos aquí, y acoger y animar a gente que conozca este territorio, que pueden haber nacido en Latinoamérica o aquí. Ese arraigo para nosotros es muy importante.
– En el lado opuesto, tienen más de 700 templos. Y es un problema.
– Fundamentalmente son iglesias que no podemos mantener, sobre todo en poblaciones pequeñas. No sé cuál va a ser el futuro de ese patrimonio cultural, arquitectónico.
– Algunas son bienes de interés cultural. ¿No las quieren las instituciones?
– La Administración pública no tiene interés en asumir el cuidado de todo ese patrimonio aunque les transfiramos la propiedad.
– ¿Cuál es la relación de la Iglesia de Bizkaia con la política?
– De respeto, y por nuestra parte con una actitud nueva, porque no pretendemos ser lo que hemos sido. La Iglesia va a ser significativa, pero va a tener un papel social mucho menor. Tenemos que apostar por relaciones en las que también haya espacio para otras confesiones, colaborar con ellas y demostrar que el factor religioso es un factor de paz y no de conflicto.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión