Iberdrola asume que la electrolinera acabará costando igual que la gasolina

El coche eléctrico permitirá descarbonizar el transporte./Ignacio Pérez
El coche eléctrico permitirá descarbonizar el transporte. / Ignacio Pérez

Expertos en movilidad remarcan la necesidad de garantizar una red estatal de puntos de recarga para facilitar el «boom» del coche eléctrico

JOSÉ DOMÍNGUEZ

La realidad está minando la resistencia de los más escépticos y cada vez son más los que dan por hecho que el vehículo eléctrico es el futuro. La tecnología en el sector avanza a marchas forzadas, aunque todavía se interpone en su camino el elevado precio y la ausencia de una red de recarga con garantías para largos viajes. 2025 se postula como la fecha mágica para superar al menos el primero de estos obstáculos, ya que es cuando se calcula que su coste se equiparará al del coche tradicional y se generalizará mundialmente su uso. Así que el usuario se frota las manos ante la previsión de ahorrarse un buen pico en sus desplazamientos. Con menos de un euro de electricidad se recorren 100 kilómetros. Aunque eso no sea del todo cierto a medio plazo. Así lo reconoció ayer el responsable de Innovación de Iberdrola, Enrique Meroño, quien aseguró que «en las electrolineras se podrá recargar en el mismo tiempo que en las estaciones de combustible, pero también a igual precio que la gasolina». Lo dijo en una conferencia sobre los nuevos modos de movilidad y los nichos de empleo que se abren para el emprendedor, celebrada en el marco de la semana de las startup organizadas por la firma Techstars en Bilbao con la colaboración de la Diputación, el Ayuntamiento y la compañía energética.

En 2025 se calcula que habrá más de 14 millones de coches eléctricos en todo el mundo

En respuesta a una pregunta del público, Meroño aseguró que el precio de la recarga subirá por varias razones. La primera, que las estaciones de servicio eléctrico tienen «unos costes de instalación, uso y mantenimiento». Gastos que repercutirán en el recibo final y al que se sumarán «los numerosos impuestos que, al igual que los surtidores actuales, también tendrán estos nuevos puestos de suministro». Además, la demanda se multiplicará y, con ella, las posibilidades de beneficio.

En cualquier caso, Meroño puntualizó que este incremento de la tarifa de recarga se producirá exclusivamente en los puestos de atención al público, no en los puntos particulares que habiliten los conductores en sus casas o garajes, «porque la electricidad doméstica no creo que crezca mucho», señaló.

Las baterías de estos vehículos tienen una autonomía de más de 300 kilómetros reales

Miedo a «quedarte tirado»

Jordi Cano, responsable de formación de la startup experta en movilidad Wallbox, incidió en la subida del coste de recarga. Si se cumplen las previsiones, en 2025 circularán por el mundo 14 millones de vehículos eléctricos. Aunque matizó que este incremento no tendrá un gran impacto en la demanda global, «ya que todo ese parque móvil sólo consumirá un 2,5% de la energía».

Respecto a la necesidad de una tupida red de electrolineras por España, Enrique Meroño reconoció que solo será realidad si se logra la implicación de las Administraciones públicas «para instarlas allí donde no sean interesantes económicamente para el sector privado». En ese sentido, José Pacheco, responsable de la firma B3Motion, advirtió que, pese a todo, el mayor riesgo que todavía debe superar el eléctrico es «la sensación personal de que puedes quedarte tirado. Porque, ¿quién hace a diario más de los 300 kilómetros reales de autonomía que ya ofrecen estos coches?».