Hermann, el charcutero alemán que llegó al 'botxo' hace un siglo

El matrimonio formado por Magdalena Irazusta y Hermann Thate./
El matrimonio formado por Magdalena Irazusta y Hermann Thate.

Los hemanos Thate celebran el centenario de la llegada a Bilbao de su abuelo y fundador del negocio familiar

Julio Arrieta
JULIO ARRIETA

Hace 100 años un alemán vino a Bilbao. Pero no llegó para ver la ría y el mar, como el inglés de la canción, sino por culpa de la I Guerra Mundial. Se llamaba Hermann Thate y fundó en la villa una dinastía dedicada a la charcutería y a la hostelería cuya tercera generación regenta dos locales de referencia en ambos campos: la charcutería La Moderna y la cervecería Ein Prosit.

Hermann Thate era de Halle, «en el este de Alemania», y su primer oficio «fue de guardabosques», explica su nieto Enrique Thate. Era hombre inquieto y lo de vigilar la floresta no iba con él, «por lo que se fue a Berlín». Luego a Londres y a París, «y por último a San Juan de Luz. Allí conoció a nuestra abuela, Magdalena Irazusta», de familia originaria de Tolosa. «Se casaron y tuvieron dos hijas, Alwina y Juana».

Hermann trabajaba como maitre en un establecimiento de prestigio, el Golf Hotel, donde era conocido como 'el alemán' y entre cuya clientela se encontraba Alfonso XIII. «Al rey le gustaba ser atendido por él». El aprecio debía de ser mutuo, «porque mi padre, Alfonso Thate, nacido ya en Bilbao, como mi tío Luis, se llamó así por él». En 1914 se desencadenó la I Guerra Mundial y Hermann se vio en país enemigo con la opción de ser movilizado.

Decidió cruzar la frontera con España. En Castejón, en Navarra, conocieron a «Severo Unzúe, propietario del café Iruña de Bilbao. Así llegó en 1918, para trabajar en el local durante dos años. Se dio cuenta de que existía cierta presencia alemana vinculada con la industria y decidió montar un bar orientado a ese público. Abrió en 1920, «se llamaba Gambrinus y estaba en la esquina de Fernández del Campo con Hurtado de Amézaga». Allí ya se servían productos de «charcutería elaborados por nuestra abuela». Hermann quiso profundizar en esa actividad y «llamó a un charcutero berlinés» que le enseñó los secretos magistrales del oficio.

Alfonso Thate, hijo de Hermann, en plena faena.
Alfonso Thate, hijo de Hermann, en plena faena.

Herido en el frente

En 1922 Thate abrió su primera charcutería alemana, La Moderna, en Hurtado de Amézaga. La segunda, la de la calle Astarloa, llegó en 1932. La Guerra Civil obligará a interrumpir su actividad. «Al ser alemanes aquí no podían estar, por lo que se fueron a Alemania. Al volver encontraron los dos negocios destrozados». Los reabrieron y cuando todo parecía ir bien, «llegó otra guerra, la segunda mundial». Alfonso Thate, el hijo de Hermann, tenía 18 años y fue «enviado al frente. Combatió en la retirada de Italia. Le hirieron los franceses, se escapó del hospital y volvió por su cuenta a Bilbao».

El 16 de julio de 1956, Hermann Thate murió a los 74 años. Su hijo Alfonso, «que dotó al negocio de su carácter de charcutería fina y exclusiva», moriría a los 56 de un infarto, el 10 de mayo de 1982. «Nuestra madre, Carmen, se hizo cargo de todo a los dos días. Fueron tiempos duros, pero lo sacamos adelante».

Hoy, los cuatro hijos de Alfonso y Carmen, nietos de Hermann, mantienen el negocio: Hermann, maestro charcutero, dirige el obrador en Bolueta; Enrique se dedica a la gerencia y las relaciones públicas; Carmen gestiona La Moderna, ahora en Colón de Larreátegui; y Alfredo está al frente de la cervecería Ein Prosit, en la Plaza del Ensanche. Para conmemorar el centenario de la llegada de su abuelo, los Thate han editado un libro que recoge su historia. Fue presentado ayer, durante una fiesta en Ein Prosit. «Hemos hecho una tirada de 500 ejemplares, pero no se van a vender. Los regalaremos».

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