Grafiteros paran el metro de noche en Sestao para atacar un tren aún con viajeros

La compañía denuncia ante la Ertzaintza una acción que no tiene precedentes

Josu García
JOSU GARCÍA

Metro Bilbao registró en la noche del lunes uno de los peores ataques que ha sufrido en sus 23 años de historia por parte de un grupo de grafiteros. Entre siete y diez jóvenes tiraron del freno de emergencia de una unidad cuando ésta circulaba cerca de la estación de Urbinaga, en dirección a Kabiezes, para detenerla, asaltarla y pintar su exterior. Era el último servicio del día. Sucedió sobre las 23.30 horas. Se desconoce el número de pasajeros que había en el interior, al margen de los atacantes, pero se llevarían un buen susto, ya que el convoy se detuvo casi al instante.

Los asaltantes estaban perfectamente organizados. Algunos de ellos iban encapuchados. «No hemos tenido un ataque así nunca, que recordemos», aseguraron fuentes de la compañía pública de transportes, que han condenado enérgicamente los hechos. Las mismas fuentes precisaron que han interpuesto una denuncia ante la Ertzaintza. Ninguno de los atacantes ha sido identificado por ahora. Las imágenes recogidas por las cámaras de seguridad podrían ser cruciales para facilitar la labor policial.

Uno de los grafitis que realizaron en el metro.
Uno de los grafitis que realizaron en el metro. / EL CORREO

Hace un par de años, otro tren fue detenido entre Astrabudua y Erandio de una forma similar, aunque la acción, al parecer, no fue tan coordinada. Hasta la fecha, los grafiteros solían centrar sus atentados en las cocheras. En alguna ocasión habían saltado las vallas de los talleres de Sopela y habían procedido a pintar los trenes que allí estaban durmiendo o en reparación. Otras veces habían accedido a la estación de San Ignacio a través del túnel que luego sale a cielo abierto en Lutxana.

Sin embargo, sería, según las fuentes consultadas, la segunda vez que tiran del freno de emergencia, con pasajeros dentro de la unidad. El 'modus operandi' no es tan sencillo, ya que, además de activar el freno, hay que saber desbloquear manualmente la puerta por la que salieron y escaparon.

Algunos sindicatos de vigilantes, como Cispe, llevan tiempo reclamando a Metro Bilbao más medios para reforzar la seguridad y también para poder mantener a raya a los grafiteros.

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