«La gente que va a robar marihuana tiene antecedentes por traficar y consume»

Dos ertzainas, con el baserritarra detenido en Berriatua por disparar a un joven./Luis Calabor
Dos ertzainas, con el baserritarra detenido en Berriatua por disparar a un joven. / Luis Calabor

La Ertzaintza intenta detectar movimientos extraños en zonas rurales para destapar plantaciones de 'maría', en plena floración en septiembre y octubre

Ainhoa De las Heras
AINHOA DE LAS HERAS

El perfil de los ladrones de 'maría' corresponde a jóvenes consumidores, con antecedentes policiales por tráfico de drogas o robos. En definitiva, «la gente que roba marihuana pertenece al mundo delincuencial», señala el nagusi de la comisaría de la Ertzaintza en Hernani, Carmelo Martínez Sarobe, que ha dedicado parte de sus tres décadas en el cuerpo a la investigación. «Roban no sólo para consumir sino también para vender. Si pueden, llenan la furgoneta».

No está tan claro, sin embargo, quién se dedica al cultivo. En los últimos incidentes registrados en Euskadi, primero en Berriatua, un baserritarra de 58 años disparó con una escopeta a un grupo de jóvenes que intentaban sustraer cogollos del cultivo situado junto a su caserío, donde había preparada una especie de cama para pernoctar y vigilar durante la noche. Y después en Hernani, donde otro hombre de 75 años recibió a tiros a una patrulla de la Policía autonómica a la que confundió con ladrones de 'maría'.

- Sorprende que sean baserritarras de cierta edad quienes cultivan esta droga en sus propiedades, ¿no?

- Yo mismo me pregunto, ¿no será que los hijos les dicen que cuiden la plantación porque vale mucho dinero? Pero ellos lo saben, si no no estarían vigilantes y con una escopeta. Lo que no sé es hasta qué punto son conscientes de la responsabilidad penal que asumen. En Berriatua, el disparo alcanzó a un chico, hubo lesiones y le tuvieron que operar. El problema no es tanto el tráfico de drogas sino los delitos conexos, que pueden llegar hasta el homicidio.

En 2013, en Eibar, un joven colombiano fue encontrado muerto con un disparo en el pecho junto a una plantación clandestina a la que supuestamente había acudido a robar. Al año siguiente, tres jóvenes fueron apaleados por el mismo motivo en Dima. Después de la paliza, los traficantes les abandonaron desnudos en un bosque como escarmiento.

Estas mafias emergen especialmente en otoño. ¿Por qué? Entre septiembre y octubre la marihuana florece y es el momento de la recolección. También cuando más huele. El olor es uno de los principales aliados de la Policía, ya que pone al descubierto los puntos de cultivo. «Pero ellos también aprenden y utilizan métodos para ocultarlo», advierte. Cada vez es más habitual que este tipo de plantaciones se mezclen con otros cultivos más propios de la agricultura local. Al llegar esta época, se recuerda a las patrullas que extremen la vigilancia en «caminos rurales y otros accesos» e intenten detectar «movimientos extraños de vehículos que, por ejemplo, no deberían estar de madrugada en una determinada zona». En el caso de que se encuentren con uno de estos coches sospechosos, los policías deben identificar a sus ocupantes en busca de antecedentes delictivos.

El nagusi aclara que «hay robos de marihuana, pero no terminan con que a alguien le pegan un tiro. Han coincidido dos casos seguidos». Hasta el pasado 20 de septiembre, la Policía autonómica ha decomisado 7.380 plantas y ha detenido a 22 personas, mientras que en 2017, la cifra de plantas incautadas se elevó a la friolera de 50.342 y hubo 56 arrestos. Para este mando de la Ertzaintza, detrás de estos últimos incidentes se esconde «un móvil económico». «Tanto el que planta como el que roba persigue un beneficio porque el gramo de marihuana está hoy a 5,46 euros y el kilo, a 1.400 euros».

«No se prohíbe por capricho»

El negocio es muy rentable y las penas a las que se enfrentan, escasas. «La sustancia estupefaciente está clasificada en el Código Penal por sus efectos sobre la salud y la marihuana no está considerada como grave. Lleva aparejadas penas de uno a tres años de cárcel. No es como la cocaína o la heroína, que causan grave daño a la salud. Hay una idea extendida, sobre todo entre la gente joven, de que 'la marihuana no hace nada' y es mentira».

«He visto plantaciones con siete fases de crecimiento y una de secado. Así tienen marihuana todo el año» cultivo 'indoor'

«Si hablas con expertos,te dicen que tiene una afectación directa en el sistema nervioso central» daños cerebrales

Un reciente estudio del Gobierno vasco determinó que «Euskadi es el lugar de Europa donde más marihuana se consume». «Si hablas con profesionales de la salud te dicen que tiene una afectación directa sobre el sistema nervioso central. Con el paso del tiempo, derivará en daños cerebrales, que generarán enfermedades mentales. Por tanto, cuando se prohíbe una sustancia no se hace por capricho».

Pero, además de las plantaciones al aire libre en el monte, generalmente dentro de pequeños invernaderos, también existe el cultivo 'indoor' en naves industriales o agrícolas, mucho más sofisticado, que permite obtener hasta tres cosechas en un año y multiplicar los ingresos. «Con el paso del tiempo se van sofisticando, aprenden. Antes en una preventiva de robos en polígonos podías detectar una plantación por el olor. Ahora, colocan sistemas de ventilación, iluminación, aspersores, videovigilancia...».

«Yo he visto plantaciones con hasta siete fases de crecimiento y una de secado. Cuando se mandaba una a secar, ya empezaban de nuevo a plantar. Así tienen marihuana durante todo el año», aclara. En su dilatada experiencia, Martínez Sarobe también se ha encontrado con plantas «de hasta dos metros, que parecían pinos de lo grandes que eran, pero lo que les interesa son los cogollos, que es lo que tiene el principio activo».

El precio

5,4 euros
cuesta el gramo de marihuana en el mercado negro y 1.400 euros el kilo. El negocio es muy rentable y las penas a las que se enfrentan, escasas, de uno a tres años de cárcel

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