«Me gano la vida desde los 16 años y valgo para todo»

Calleja carga cartones para su reciclaje en el Megapark./S. G.
Calleja carga cartones para su reciclaje en el Megapark. / S. G.

A Aitor Calleja, de 51 años y vecino de Alonsotegi, le cambió la vida cuando era solo un niño y seguía los pasos de su madre, que había cruzado la carretera para llamar por teléfono en Santa María Ribarredonda, cerca de Pancorbo. Un coche le embistió y borró sus recuerdos de un plumazo, dejándolo en coma por espacio de mes y medio con hemorragias internas en el cerebro. Comenzó a trabajar con 16 años en un taller de aluminio, un negocio familiar, hasta su disolución; después en los talleres ocupaciones Usoa, más tarde en una fábrica de productos de limpieza... no siempre asegurado. «Me gano la vida desde chaval y valgo para todo», dice con suficiencia y una sonrisa que ilumina su cara, mientras empuja los carros cargados de cajas de cartón para reciclar. Trabaja de carrista en el Ikea de Barakaldo, «pero es tan versátil y polivalente que en los once años que lleva en el Grupo SIFU ha trabajado en todos los servicios que ofertaba este cliente, también de jardinero».

En resumen

Aitor, embutido en su chaleco de trabajo, tiene buena disposición y es resolutivo. Está encantado con sus compañeros, entre ellos Imanol, que se acerca durante la sesión de fotos para decirle que parece una estrella. No siempre fue así, cuando «la falta de respeto» por parte de quienes oponían una posición de fuerza hacían todavía más pesada la carga que le ha tocado llevar. Su válvula de escape es el deporte. Enamorado de la bicicleta de montaña, hace rutas con su cuadrilla por Burgos, Pirineos, Picos de Europa... «Hasta he subido el Mulhacén», el pico más alto de la Península Ibérica, con 3.478 metros. Ahí es nada. «Es que yo cuando me pongo, me pongo».

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