Las fiestas de Las Mercedes rematan en Getxo una jornada tranquila y de escasa asistencia

El operativo policial resta incidentes con el paso de los años, a la espera de la presencia masiva de adolescentes en la madrugada del domingo

TXEMA IZAGIRRE

A cero. Las fiestas de Las Mercedes vivieron una primera jornada festiva sin incidentes y de escasa asistencia. «Las madrugadas de los sábados son muy tranquilas. La del domingo es el día grande, cuando viene más gente», aseguraron algunos de los sanitarios que trabajaron en la jornada inaugural. Ayer hicieron las labores de retén, sin incidencia grave alguna.

Para evitar problemas, la Policía Municipal de Getxo y la Ertzaintza pusieron en marcha un dispositivo preventivo, que es el típico en los festejos grandes del municipio, incluidas las paellas, con unos 40 operativos el fin de semana. Aunque ayer todo estaba desierto, salvo algunas decenas de personas en la verbena.

El despliegue de hoy incidirá, sobre todo, en cuestiones como evitar que los menores consuman alcohol, porque Las Mercedes son un polo de atracción de cientos de adolescentes que organizan quedadas a través de las redes sociales para rematar el verano con una juerga. «El objetivo es que no se embriaguen y que eso tenga efectos negativos para su salud», apuntaron fuentes policiales.

Pero la constancia de los agentes ha reducido muchísimo el consumo porque a los menores se les incautan las bebidas en puntos estratégicos a los que suelen ir. Con el paso del tiempo, la merma ha sido considerable. En 2014 se requisaron más de 1.600 litros, unos 600 en 2016 y unas decenas de litros el año pasado.

Les vigilan en las estaciones de metro más próximas, pero las noticias de las incautaciones corren como la pólvora por las redes sociales y entonces cambian de ubicación los adolescentes que están por llegar. «Hace tres años veías grupos de menores en Portugalete. Allí bebían para luego pasar el Puente Colgante y venir después a Las Mercedes». También se atajaron quedadas en la playa de Las Arenas, a la que ya no van porque «saben lo que les espera». Las mismas fuentes policiales apuntaron que «es habitual que se bajen en la estación de Lamiako (en Leioa), porque está muy cerca del recinto festivo». Con poco más de 500 metros andando ya están en Las Arenas para seguir la juerga.

Mayor efecto

Semejante movilidad como la que dan las redes sociales en estos casos obligan a la Policía de Getxo a aplicar la flexibilidad para mantener los resultados. «A esas edades no controlan el abuso del alcohol. Beben muy muy rápido. Y aunque no sea tanta cantidad, el efecto es mucho mayor porque no están acostumbrados», según indicaron.

Saioa es una madre getxotarra de 42 años que en 2017 se encontró con una sorpresiva llamada de la Policía Municipal de Getxo de madrugada. Le comunicaron que su hija de 15 años estaba muy afectada por la ingesta de alcohol. «Se te cae el alma, no das crédito. Es que no te esperas algo así. ¿Cómo lo digieres? Pues muy mal. Pasas mucha vergüenza y rabia a la vez. En realidad, estaba confiada. Creía que se quedaba a dormir en casa de una amiga y que todo iría normal», reconoció.

Aparte de los decomisos de bebidas, los agentes vigilan los supermercados para evitar su venta a menores, la venta ambulante y que no haya peleas ni agresiones sexistas.