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«Lo de la falda remangada es un cuento»

EL CORREO repasará en próximas semanas algunos de los oficios más ligados a la ría de Bilbao, unos al borde de la extinción y otros que gozan de excelente salud, pero todos parte del imaginario popular

Begoña Martínez, de 88 años, posa frente a los pesqueros amarrados en el puerto de Santurtzi./Sergio García
Begoña Martínez, de 88 años, posa frente a los pesqueros amarrados en el puerto de Santurtzi. / Sergio García
Sergio García
SERGIO GARCÍA

Es Begoña Martínez Agirre, 88 años, una de esas mujeres con las que se cierra una época. Sardinera de Santurtzi «y lo que hiciera falta, con tal de llevar un kurrusku a casa», su vida ha discurrido a merced de las mareas y los temporales, siempre pendiente de los pescadores que volvían a puerto empapados en salitre y escoltados por bandadas de voraces gaviotas. Entre ellos su marido, Ángel Urtiaga, patrón del 'Padre Celestial' y antes del 'Tobaneko' y del 'Villa de Santurtzi', muerto hace cinco años. «Mi gorrión de campanario», rememora, mientras da la espalda a las merluceras y boniteras que amarran al abrigo de los diques, la lonja y esa vía férrea que recorre el pueblo de punta a punta como una cicatriz siempre fresca.