Estudiantes de la UPV alzan la voz contra la «extrema» crisis medioambiental

Concentración este mediodía en la plaza Mikel Laboa del campus de Leioa. /BORJA AGUDO
Concentración este mediodía en la plaza Mikel Laboa del campus de Leioa. / BORJA AGUDO

Un centenar de alumnos y profesores se concentran en el campus de Leioa en una jornada de movilizaciones por todo el mundo para advertir del cambio climático

XABIER GARMENDIA Leioa

Los jóvenes toman este viernes las calles de más de 80 países para alzar la voz contra el cambio climático en lo que pretende ser un nuevo 15-M a escala mundial. Liderados por la activista ambiental Greta Thunberg, una sueca de apenas 16 años, y coordinados en España por la plataforma Juventud por el Clima, estudiantes de institutos y universidades están llamados a la huelga para alertar sobre la huella del ser humano en el entorno. En el campus de Leioa de la UPV/EHU, un centenar de alumnos y profesores se ha concentrado este mediodía para pedir que «se actúe ya», antes de que la «extrema» crisis medioambiental no se pueda revertir «en 2030».

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En la convocatoria, a la que se han sumado también algunos alumnos de varios centros escolares cercanos y que ha finalizado con una sentada silenciosa, los promotores han leído un comunicado en el que acusan a los políticos de haber «ignorado el cambio climático durante muchos años», frente a lo que consideran que la juventud debe tomar partido. «Llamamos a los jóvenes de Bizkaia para que se movilicen y se unan a través de manifestaciones para exigir a los gobiernos que se propongan esta lucha como un objetivo principal», han pedido.

Según los organizadores, desprovistos de micrófono y sin más parafernalia que unas pancartas, la batalla contra el cambio climático es una cuestión que no solo incumbe a los jóvenes, sino también a los adultos, por lo que les llaman igualmente a ellos a actuar. Entre sus propuestas, reivindican «educar a los más pequeños en el ecologismo, endurecer las penas contra las empresas que incumplan las medidas y no solo en términos monetarios, y fomentar las energías renovables». Además, apelan a los partidos políticos a «dejar las ideologías al margen» porque, bajo su punto de vista, la lucha debe ser común.

Manifiesto para las movilizaciones

Nos encontramos en un momento clave de nuestra historia. Hemos de escoger entre políticas que no respetan los derechos fundamentales de las personas y que agreden nuestro entorno o bien elegir dar un paso al frente y exigir medidas que mejoren la calidad de vida de la ciudadanía, que respete nuestro medioambiente y que no pongan en peligro nuestro futuro. En Bruselas ya ha comenzado el cambio, la concienciación de las alumnas y alumnos de los institutos ha llevado a una serie de protestas contra el cambio climático, para la concienciación no sólo de la ciudadanía, sino también de los responsables políticos. Es el momento de traer esta ola de esperanza a España para que se pongan en marcha urgentemente políticas que cuiden de las personas y del planeta.

Necesitamos ponernos en marcha desde ya, pues las consecuencias del cambio climático en nuestro país son claramente visibles, la posibilidad de que el nivel global del mar suba tres metros de aquí al año 2100 es real, el 74 por ciento del suelo español está en proceso de desertificación y se prevé que un 20% de lo que hoy está a salvo se verá en riesgo dentro de 50 años. A su vez la acidificación del océano y el cambio que están experimentando las corrientes marinas está modificando la distribución de las especies, y el impacto del aumento de la temperatura y de las emisiones de CO2 está desencadenando alteraciones en el régimen de vientos, afloramientos o evaporación del agua con resultados preocupantes. La entrada de especies invasoras está destruyendo la biodiversidad de nuestro país debido a las nuevas condiciones climatológicas, incluidos nosotros con la entrada de nuevos microorganismos que debido al cambio climático vienen del norte de África y nos provocan nuevas enfermedades para las que no estamos preparados.

Nos jugamos mucho, nos jugamos nuestro futuro. Si los políticos no hacen nada, haremos que nos oigan. La situación es extrema: la crisis ecológica se ha agudizado en los últimos años, y ya no hay rincón del Planeta que sea ajena a esta urgencia. El coste de la pasividad es enorme. Hace falta cambios profundos en un modelo económico cuya principal víctima somos nosotros mismos. Y para ello la movilización es imprescindible, pero también lo es que se tomen las medidas para frenar el deterioro ecológico. Como explicó Naomi Klein: «No se trata solo de cambiar las bombillas, sino el modelo económico».