El Gobierno vasco insiste en limitar a doce el número de conciertos en pequeños bares

Músicos y hosteleros presentaron el sábado en Bilbao la plataforma Arteak Ireki./p. urresti
Músicos y hosteleros presentaron el sábado en Bilbao la plataforma Arteak Ireki. / p. urresti

La plataforma Arteak Ireki y la oposición consideran un «decretazo» las «restricciones» impuestas por el Departamento de Cultura y Euskera

Luis Gómez
LUIS GÓMEZ

El Gobierno vasco mantiene su intención de permitir unicamente la celebración de doce conciertos anuales en bares y restaurantes de pequeño tamaño frente a la opinión generalizada de los grupos políticos de la oposición, que ayer se mostraron partidarios de abrir vías de diálogo para conciliar los intereses hosteleros y vecinales y «flexibilizar» una normativa que juzgan «absurda. No tiene ni pies ni cabeza y coarta la creatividad cultural», censuraron.

La plataforma Arteak Ireki, que volvió a rechazar ayer en la Comisión de Cultura, Euskera y Deporte del Parlamento vasco el reglamento de desarrollo de la Ley de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas, juzga «un decretazo» las «restricciones» recogidas en la norma. Los portavoces de esta organización, Miren Narbaiza e Iker Zubia, alertaron de nuevo del impacto económico que esta medida tendrá en la actividad hostelera «de todos los pueblos». Y denunciaron el «frenazo» que supondrá al desarrollo cultural, principalmente entre los «más jóvenes. Continuamos dispuestos a seguir dialogando, pero mantenemos como línea roja la imposición de una cifra. Y mucho menos a que se pueda sancionar, como ya ha sucedido, con multas de hasta 1.200 euros al dueño de un bar tras la celebración de un concierto acústico mientras los músicos metían la batería en la furgoneta», amenazaron. Recordaron que el próximo día 23 saldrán a la calle con un amplio programa de movilizaciones en protesta por la negativa del PNV a reconsiderar la «modificación» de este decreto. «Hay quien solo quiere ver la cultura como un gran negocio y la actuación de estrellas del pop en San Mamés y, por el contrario, ataca el eslabón más débil de las expresiones culturales de base», señaló Zubia.

El PNV volvió a apelar a la «flexibilidad» y dejó entrever que el periodo de «reflexión» podría traer como resultado «alguna modificación», pero se mantuvo firme en «refrendar» el decreto. «¿Qué institución respondería si ocurriese una desgracia? Es necesario este reglamento y establecer límites para diferenciar los bares que disponen de licencia para celebrar conciertos de los que no cuentan con ella», destacó el jeltzale Mikel Arruabarrena.

«Se fijan límites para diferenciar a los locales que disponen de licencia para organizar conciertos» pnv

«No se cercena nada»

No solo la oposición atacó duramente el plan concebido por el departamento que dirige Bingen Zupiria. Hasta su socio de gobierno, por boca del socialista Txarli Prieto, defendió la idoneidad de «revisar el acuerdo» tras aclarar que no hay «ninguna intención de limitar, reducir y cercenar» la actividad artística y cultural.

«Si el Gobierno vasco no recula, en 40 días entrará en vigor un decretazo. La solución es fácil. El Gobierno ha sido negligente al crear problemas donde precisamente no los había», lamentó EH Bildu. Por su parte, Carmelo Barrio, parlamentario del PP, rechazó la implantación del decreto: «No hay que poner límites, ya que existen normativas para denunciar o limitar las actividades lesivas para los vecinos en materia de ruidos y aforos».

La clave

1.200
euros ha impuesto de multa el Ayuntamiento de Vitoria a un hostelero por celebrar un concierto sin pedir permiso.