«No hay efecto llamada con las ayudas, la inmigración es idéntica a la curva del PIB»

Gorka Moreno posa en Ikuspegi, que tiene su sede en el campus de Leioa de la UPV/EHU. /Ignacio Pérez
Gorka Moreno posa en Ikuspegi, que tiene su sede en el campus de Leioa de la UPV/EHU. / Ignacio Pérez

Moreno cree que la mejoría económica hará que Euskadi alcance los 240.000 inmigrantes «en tres años»

JESÚS J. HERNÁNDEZ

Desde su atalaya universitaria, Gorka Moreno escruta la inmigración. Según sus cálculos, la mejoría económica hará que «en tres años» haya un 13% de inmigrantes en Euskadi, unos 240.000, cerca de 40.000 más.

-Ikuspegi abrió sus puertas en 2004. ¿Cómo ha cambiado la inmigración desde entonces?

- Se creó, entre la universidad y el Gobierno, porque estaba empezando a coger fuerza la inmigración y sabíamos poco del fenómeno. Ha cambiado mucho. De 2004 a 2008 hubo un flujo muy importante. En diez años (1998 a 2008) llegaron a España seis millones de personas.

- ¿Cómo era la situación en Euskadi en ese momento?

- La inmigración era algo anecdótico. En 1998 en Euskadi suponía el 1,3% de la población y en Bizkaia el 1,4%. Una década después el 6,6%. A día de hoy estamos en el 9,4% en el País Vasco y en el 8,8% en Bizkaia. Hemos pasado de la nada a que uno de cada diez vascos hayan nacido en el extranjero.

- La crisis económica fue un bache en esa tendencia al alza.

- Hubo un aminoramiento de las llegadas. Hay quien cree que se fueron muchos inmigrantes y no es cierto. No hubo retorno generalizado.

- ¿En qué punto estamos ahora?

- En un ciclo que arrancó en 2015, que tiene semejanzas con el comienzo de siglo, pero no en magnitudes tan altas. Tenemos los gráficos de cuánto aumenta año a año el número de inmigrantes en el padrón y resulta sorprendente: cuadra al milímetro con la curva del PIB. La migración está muy condicionada por el ciclo económico y por el trabajo.

- ¿De qué zonas llegan?

- Ha variado en los diferentes ciclos. En la bonanza de 2000-2007 eran fundamentalmente latinoamericanos, durante la recesión descienden las llegadas desde América y aparece con fuerza la magrebí -en especial marroquí- y asiática, -paquistaníes-. Desde 2015 vuelve a primar el origen latinoamericano. Estos son el 47,8% de los inmigrantes vascos y el 51,1% de los vizcaínos. De cada dos inmigrantes, uno es latino. Y con mucha presencia de mujeres. Vienen aquí porque hay demanda, gracias a una clase media importante, para tareas domésticas y cuidados. La mitad de estas mujeres trabajan en ese sector.

- Y reina la economía sumergida.

- Sí, por supuesto. El inmigrante tiene acceso al empleo pero, en general, en condiciones muy precarias.

- ¿La exigencia del euskera no disuade a la población latina?

- La clave son los hijos. Mis padres no aprendieron euskera, pero yo sí. Pero es cierto que exigirle euskera a un niño guatemalteco llegado con 13 años es romperle el futuro. El idioma no es el factor principal.

- ¿Cuál es?

- Los flujos migratorios no son cosa del azar. Nadie gira la bola del mundo y va donde pone el dedo. Aquí los grandes sectores que hacen moverse a los inmigrantes -agricultura, turismo y construcción- tienen poco peso. El País Vasco no es atractivo para el inmigrante porque no tienen acceso al mercado laboral. Esta es una zona industrial y requiere cualificación. En España la media es de un 13,6% y aquí es un 9,4%.

- ¿Por qué no tenemos todavía en Bizkaia conductores de metro o médicos con rasgos foráneos?

- En otros países, donde sí lo vemos, la inmigración es anterior. Suelen ser los hijos de quienes llegaron al país los que acceden a esos puestos. En nuestro entorno comenzaron a aterrizar hace 18 ó 20 años. En el empleo público sí influye la cuestión lingüística. Donde nos la jugamos en inmigración es en la segunda generación. Los hijos están llegando ahora a la universidad.

- En cinco, diez años, ¿les podremos ver ya en puestos de ese tipo?

- Sí. Comienzan a verse en los campus, pero con cuentagotas. En pocos años saldrán hornadas de niños nacidos aquí, que hablan euskera, y algunas chicas irán a buscar empleo con un velo. Habrá que gestionar toda esa diversidad.

«La inmigración no es la solución al problema demográfico, pero es verdad que lo atenúa»

Sin brotes xenófobos

- En países como Francia no fue tan fácil esa gestión, que favoreció más tarde los brotes violentos.

- La clave es la movilidad social. Que esos hijos tengan acceso a un empleo mejor que sus padres. No soy un especialista, pero esa tercera generación de magrebíes que se revolvió contra el Estado francés no actuó tanto por un problema identitario como de integración social. No tienen las mismas oportunidades y viven en zonas con menos servicios. Creo que aquí no va a ocurrir.

- ¿Qué diferencias detecta entre la inmigración nacional de hace décadas y la actual?

- Hay muchas similitudes. Mis padres vinieron de Sevilla porque una tía les contó que había trabajo en la fábrica de su marido. Y eso sucede hoy con los latinos. La diferencia es que el andaluz tenía la nacionalidad española y el extranjero no. Y eso entraña muchas dificultades para los papeles y para el trabajo.

«En los barrios humildes se está dando una rotación de vecinos de otros puntos de España a extranjeros»

- ¿Y a la hora de la integración?

- Todos hemos escuchado lo del 'maketo', el 'coreano', que creo que está muy superado. En términos generales, la cosa funcionó y ahora también. Euskadi no es racista. Con lo que hemos pasado en la crisis, no se han dado brotes xenófobos como en otros países.

- Hay quien cree que sube la inmigración por ayudas como la RGI.

- Las ayudas y la RGI no suponen un efecto llamada. Si se movieran por eso, estarían aquí todos. Baleares tiene un 22% de inmigrantes, Canarias y Madrid un 18%, el doble que Euskadi. Y son lugares con sistemas de protección muy leves.

«El porcentaje de extranjeros en las ikastolas concertadas es bajísimo»

- La inmigración se concentra en Bilbao en unos barrios muy concretos.

- Sí. En los más humildes, como sucedió en otras migraciones. Está habiendo una rotación de los inmigrantes extremeños o andaluces que han mejorado y van a otros barrios y ahora ocupan esos pisos los extranjeros. Todo esto tiene más que ver con la clase social.

- El patio del colegio es revelador.

- Sí, pero la concentración por estrato social se daba antes de la inmigración, lo que sucede es que ahora se ve más fácilmente. Se nota mucho en los altos porcentajes que hay en los colegios públicos. Esas cifras son más bajas en los centros religiosos y muchísimo más todavía en las ikastolas concertadas.

- ¿Por qué hay tan pocos en estas ikastolas?

- Los colegios religiosos los han ido integrando, ya sea por falta de alumnos o por una cuestión de convicción. Los latinos quieren ir a centros religiosos porque en sus países implica estatus. En las ikastolas hay más problemas de acceso.

- ¿La inmigración es la solución al problema demográfico?

- No. No es la solución, pero lo atenúa. Haría falta muchísima población inmigrante. Tienen una tasa de natalidad algo más alta, no como en sus países, pero ayuda.

- ¿Nos gustan más unos inmigrantes que otros?

- Influye el ciclo económico. Nos gustan más cuando no hay crisis. El colectivo que peor cae es el magrebí. Y mejor cuanto más se nos parecen, no sólo en el fenotipo, sino en el estatus económico. Europa Occidental, Chile, Argentina... salen mejor en nuestras encuestas.

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