País rico, país pobre

La Fundación BBVA premia al economista Daron Acemoglu por «lograr establecer el efecto causal de las instituciones sobre el desarrollo económico», teoría que desarrolló en el libro 'Por qué fracasan los países'

JORGE MURCIA

EL LIBRO

Título Por qué fracasan los países. Los orígenes del poder, la prosperidad y la riqueza
Autores Daron Acemoglu y James A. Robinson
Editorial Deusto
Páginas 608
Precio 29,95 euros

Los países no son ricos o pobres por factores como su situación geográfica, el clima, o por una cuestión de cultura. Lo que determina la prosperidad de las naciones son las instituciones que los gobiernan. Si estas son inclusivas -es decir, facilitan el marco propicio para un desarrollo político y económico-, el país tendrá labrado el camino hacia la riqueza y bienestar. Si por el contrario las naciones quedan en manos de élites extractivas -que se sostienen sobre un poder absolutista reactivo al avance tecnológico y, en consecuencia, al progreso-, el estancamiento está, más pronto o más tarde, casi asegurado.

Es la teoría sobre la que gira 'Por qué fracasan los países. Los orígenes del poder, la prosperidad y la riqueza', libro escrito en 2012 por los economistas Daron Acemoglu y James A. Robinson. La obra, convertida en un 'best seller' de los ensayos sobre economía, cobra nueva relevancia por la concesión a Acemoglu del Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría Economía, Finanzas y Gestión de Empresas.

El jurado destaca que el economista turco -catedrático del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT)- ha logrado establecer el efecto causal de las instituciones sobre el desarrollo económico con una innovadora combinación de análisis teórico y empírico «que ha influido no sólo en el campo de la economía, sino también en la ciencia política, la historia y de manera general en todas las ciencias sociales».

El libro arranca con un ejemplo ilustrador de la teoría que defienden Acemoglu y Robinson: el de la ciudad de Nogales, partida desde mediados del siglo XIX entre dos naciones. Una de ellas pertenece a Arizona (Estados Unidos), y la otra al condado de Santa Cruz (México). La primera ha logrado un destacado nivel de desarrollo: su renta media es de unos 30.000 dólares al año, con una elevada esperanza de vida -de acuerdo con criterios mundiales-, notables servicios públicos, seguridad (tanto jurídica como personal) y asistencia sanitaria Medicare para los mayores de 65 años, que son una parte importante de la población.

Al sur, en la parte mexicana, los habitantes de Nogales tienen una renta media un 66% inferior a la de sus vecinos del norte; la mayor parte de los adultos ni siquiera han completado la educación secundaria; la mortalidad infantil es elevada; la salud pública es deficiente, las infraestructuras están en mal estado, etc.

¿Qué ha pasado para que habitantes de una misma ciudad, separada tan solo por una delgada frontera física, se encuentren tan alejados en cuanto a calidad de vida? Pues que los habitantes de Nogales Norte tienen acceso a las instituciones políticas y económicas estadounidenses, y los de Nogales Sur a las de México. Las primeras han sido tradicionalmente más inclusivas, mientras que las segundas no han sabido -o querido- establecer un marco adecuado de desarrollo político y económico.

¿Y qué encierra el concepto 'institución' según Acemoglu y Robinson? Pues el conjunto de «reglas formales e informales que rigen las interacciones humanas». Eso es, la protección de la propiedad y los contratos (lo que se conoce como seguridad jurídica), las infraestructuras, la educación, el derecho labral, etc. En definitiva, se trata de crear las condiciones adecuadas, los incentivos precisos para que las personas puedan y estén motivadas a la hora de emprender.