Los jóvenes no entienden qué quieren los empresarios

Gráfico sobre el acceso al mercado de trabajo./
Gráfico sobre el acceso al mercado de trabajo.

La mayoría cree que lo fundamental es la experiencia y los idiomas, y da poca importancia a las actitudes que más valoran los empleadores

LUIS LÓPEZ

En el mercado laboral hay un claro desajuste entre la oferta y la demanda; entre lo que piden las empresas y lo que ofrecen los aspirantes a un empleo. Especialmente, cuando son jóvenes. Hace ya meses que los empresarios vascos se dolían ante las dificultades que a menudo se encuentran para realizar contrataciones, algo que resulta bastante sorprendente si se tienen en cuenta los elevados niveles de paro que aún sufre la sociedad. ¿Qué es lo que no encuentran las empresas y que tanto buscan? Actitud, dice Confebask. Y ahí se engloban valores como responsabilidad, autonomía en el trabajo, polivalencia, adaptabilidad... Algo que los empleadores aseguran valorar incluso más que la experiencia y la formación. Algo que, añaden, les cuesta encontrar hoy en día. Los sindicatos replican que, en realidad, lo que quieren son «esclavos muy formados que no protesten».

Interpretaciones aparte, y teniendo en cuenta que al final son las empresas las que contratan, los jóvenes no están entendiendo lo que éstas quieren. Lo confirma una encuesta publicada ayer por la multinacional de recursos humanos Adecco, que ha contado con la participación de 10.000 jóvenes de 18 a 30 años residentes en diferentes países, mil de los cuales son españoles. No hay detalle por autonomías, pero tampoco hay evidencias de que existan grandes diferencias entre la juventud vasca y la del resto de comunidades.

Sea como fuere, ante la pregunta ¿qué crees que te ayudará más a conseguir un empleo?, el 65% de los encuestados españoles responden que la experiencia laboral, mientras que sólo el 22% destacan la actitud. Justo al revés de lo que los empresarios dicen buscar.

Evidentemente, nos estamos moviendo en un terreno bastante subjetivo. Porque, ¿qué se entiende por actitud? Los empresarios ya lo aclararon en marzo, cuando publicaron su estudio Necesidades de empleo y cualificaciones de las empresas vascas: lo que quieren son personas «polivalentes, con iniciativa, que aporten, que tengan arranque, que trabajen en equipo, dinámicas, con capacidad de liderazgo...», explicaba entonces Eduardo Aréchaga, director general de Confebask.

Sin embargo, la encuesta de Adecco publicada ayer revela que la percepción de los jóvenes sobre lo que se espera de ellos es bien distinta. Especialmente, entre los españoles. La clave la dan las respuestas a la pregunta ¿en qué habilidades/conocimientos crees que necesitarás estar más preparado para el futuro?. Pues bien, la inmensa mayoría mencionan los idiomas (con 72,44 puntos «es el conocimiento que consideran que más les pedirán en el futuro», dice el estudio) y la experiencia (60,27). Dos apartados en los que los españoles se fijan bastante más que los jóvenes de otros países (la media internacional se queda en 56,7 y 53,7 puntos).

Habilidades emprendedoras

Por contra, los valores que podrían englobarse entre los más deseados por los empresarios no son vistos como demasiado relevantes por los jóvenes patrios. En concreto, las habilidades emprendedoras, hablar en público, el trabajo en equipo, la solución de problemas y las técnicas comunicativas reciben entre 20 y 27 puntos en la encuesta de Adecco. Algo que no se corresponde ni de lejos con la importancia que les dan los empleadores, pero tampoco con la que les otorgan los jóvenes foráneos, que puntúan esas competencias de un modo mucho más generoso y, parece, mucho más ajustado con la realidad empresarial.

Sin embargo, ocurre una cosa curiosa: cuando se les pregunta a los españoles si están preparándose de manera adecuada para conseguir el trabajo de sus sueños, el 88,9% cree que sí. Es la segunda puntuación más optimista a nivel internacional, sólo superada por el 90,8 de México. Noruegos, alemanes y norteamericanos, más modestos, apenas superan el 80%, porcentaje al que no llegan británicos, belgas, suizos, franceses ni italianos. Y mucho menos los japoneses: el 42% admite que no se está preparando de manera adecuada para el futuro.

Un futuro hipotecado

El problema de los españoles es que, pese a creer que están haciendo muy bien las cosas, asumen que el mercado laboral no se lo va a reconocer en el futuro. De hecho, cuando se les pregunta por sus esperanzas para encontrar un empleo en el año siguiente a haber finalizado sus estudios, son los más pesimistas. Sólo un 57,8% consideran que sí lo conseguirán, lo que supone el porcentaje más bajo de todos los países estudiados. Contrasta mucho con Suiza (89,6%), Estados Unidos (84,4) y Alemania (82,7%).

LAS CLAVES

Casi el 90% de los jóvenes españoles consideran que se están preparando bien para el trabajo que desean
Pese a ello, el 42% no cree que vaya a encontrar trabajo en el primer año de búsqueda

También es cierto que no se puede culpar a los jóvenes de mirar al futuro con cierto pesimismo si se tienen en cuenta los niveles de desempleo que aún sufre el mercado laboral. Según la última Encuesta de Población Activa (EPA), del segundo trimestre, la tasa de paro entre los menores de 25 años es del 36,7% en Euskadi y se dispara por encima del 46% en el conjunto de España. En el caso vasco, triplica la tasa general (12,5%), mientras que en el conjunto estatal más que duplica el dramático 20% de desempleo global.

En realidad, los jóvenes tienen motivos para sentirse maltratados porque aunque alcancen el difícil objetivo de lograr un empleo, lo más seguro es que se den de bruces con una precariedad insoportable y unos sueldos míseros durante la crisis el poder adquisitivo de los trabajadores vascos jóvenes cayó un 22%.

Y si eso es malo, peor aún es la falta de perspectivas. Expertos como la catedrática de la UPV/EHU Sara de la Rica llevan tiempo alertando de que «las malas condiciones, tanto en términos salariales como de estabilidad en la empresa» en las que llegan las nuevas generaciones al empleo tienden a cronificarse, y ello condiciona la carrera profesional de esas personas para su edad adulta. Ante semejante panorama, «los mejores se están marchando», y eso es lo que hipoteca el futuro de toda la sociedad.

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