El vecindario urge a paliar la huella de las fiestas en el casco viejo durangués

La celebración de los Carnavales volvió a dejar rastro en el casco viejo de Durango. / MAIKA SALGUERO
La celebración de los Carnavales volvió a dejar rastro en el casco viejo de Durango. / MAIKA SALGUERO

Desde DAZ denuncian que la suciedad, el ruido y las gamberradas son «constante» en cada evento que se celebra en la villa

MANUELA DÍAZ DURANGO.

En los pasados Carnavales se hizo viral la avalancha de jóvenes que copaba el andén del tren en Durango a altas horas de la madrugada. Una imagen que para la Asociación Durangoko Alde Zaharra (DAZ) desvía el «problema real» que viven los vecinos del casco Viejo de la villa cada vez que se celebra un evento bien sean los Carnavales, la Azoka, Sanfaustos, entre otros. «Estamos hartos de ser siempre los que pagamos el pato, no poder dormir porque pongan una discoteca ambulante bajo tu casa con la música a toda caña, o tener que sortear basura y meadas cuando bajas a la mañana siguiente a por el pan», criticaba ayer el portavoz de la asociación, José Mari Arrillaga.

En un comunicado hecho público ayer, la agrupación vecinal hace hincapié en el malestar que ocasionanlos actos incívicos de la gente que disfruta de fiestas como los pasados carnavales. Desde «discotecas ambulantes debajo de las viviendas, a toda caña, sin control de volumen ni tiempo, hasta que te salten los tímpanos o te retires por falta de fuerzas para continuar», a festivales de rock y sesiones de música programada en el pórtico de Santa María con una potencia que «hace bailar las tejas».

En este sentido, aseguraron que son habituales las llamadas de la ciudadanía a la Policía Municipal para denunciar el ruido. A su juicio, los agentes locales deberían tener más presencia en las calles y el Ayuntamiento tendría que regular los decibelios que emiten estas actividades. «No es la primera vez que un bar coloca a un Dj a las puertas del establecimiento sin permiso y esto tiene que estar más controlado», explican.

Zona acústica protegida

Las repisas y portales amanecen repletas de botellas de vidrio, al igual que el fuerte hedor que desprende la orina en cualquier esquina o incluso en el interior de los portales «que es más discreto y cómodo». Toda la «mierda que se te ocurra» al día siguiente es la estampa habitual después de cada jornada festiva. En el caso del sábado de carnaval, según DAZ, esta imagen caótica no desapareció por completo hasta el mediodía por una «falta de previsión» del Consitorio, que no reforzó el servicio de limpieza ese día.

Y si esto no fuera suficiente, se suceden los actos de vandalismo. Coches rayados y retrovisores rotos por Intxaurrondo, San Francisco y el entorno del Gran Hotel; portales con las lunas rotas, e incluso destrozos en el material urbano público. «No se pueden dejar nuestras calles para que las tomen al asalto, ensucien, caguen, meen, alboroten, rompan, se vayan y encima paguemos los demás las consecuencias y la factura económica», explicaron en la nota.

Es por ello, que solicitan a los nuevos candidatos a la Alcaldía de Durango que tengan en cuenta la problemática del casco viejo a la hora de elaborar sus programas y «solucionen de una vez por todas» la situación que arrastran desde hace «demasiado tiempo». Medidas como el refuerzo de la limpieza, ya marcado en la próxima licitación del servicio que entrará en vigor en breve, que declaren al asco Viejo como zona acústica protegida o mayor presencia y control policial.