«Me tiemblan las piernas cuando recuerdo la caída del txopo»

Zapardiez lleva ocho años al frente de las fiestas de Abadiño. / N. C.
Zapardiez lleva ocho años al frente de las fiestas de Abadiño. / N. C.

Después de ocho años al frente de las fiestas de Abadiño, Inma Zapardiez admite que siente «mucha pena» al dejar su cargo en esta legislaturaIma Zapardiez Concejal de Festejos

NAHIKARI CAYADO ABADIÑO.

Lleva dos legislaturas al frente de las fiestas de Abadiño. Desde San Blas hasta San Trokaz, pasando por San Prudentzio, que se están celebrando hasta el domingo. A lo largo de estos ocho años Inma Zapardiez recuerda como el momento más amargo que ha vivido a lo largo de estos ocho años fue el desplome en seco del txopo en 2017. Pero al final se queda con «las caras de felicidad de la gente cuando arriesgo con algún espectáculo y gusta», como el día de la batukada en las fiestas que se desarrollan en Matiena. A pesar de que 'colgará' la chapa de edil, «me dejaré ver por la comisión de fiestas».

- ¿Qué tienen las fiestas de Matiena que tanto gustan?

- Yo creo que la gente se anima mucho porque son las primeras de la comarca. Pero, además, Matiena cuenta con la ventaja de que está muy bien comunicada. Tiene autobuses y trenes que parten con mucha frecuencia en sentido Donostia y Bilbao. Los 'Sanprudentzios' son una cita ineludible para muchísima gente.

- Desde que lleva como responsable de Festejos ¿cuál ha sido su mejor moment?

- La verdad es que se me hace muy difícil escoger, porque son muchísimos. Pero si tengo que elegir, me quedo con uno de este año: el día de la batukada. La gente se quedó impresionada y se acercaba donde mí para agradecerme el haberlos traído a las fiestas. Así que, si me tengo que quedar con algo es con las caras de felicidad de la gente cuando arriesgo con algún espectáculo y gusta.

- ¿Y el peor?

- El peor... yo creo que ocurrió nada más comenzar mi andadura como representante del Ayuntamiento en la comisión de fiestas. Había quienes no entendían que el programa tenía que ser para todos los gustos y públicos y no querían dar voz a determinadas personas. Aquello me chocó un poco, pero afortunadamente esa época ya pasó y ahora es totalmente diferente. Aunque bueno, si hablamos de fiestas, el peor momento, sin ninguna duda, fue el día que cayó el txopo.

«Lo echaré en falta»

-¿Cómo lo recuerda ahora?

- Me tiemblan las piernas cuando recuerdo la caída. Lo pasé muy muy mal. Estaba dentro del perímetro y vi como caía hacia donde estaba yo y todos los niños. Empecé a gritar ¡atrás, atrás!, pero había tanta gente que apenas podíamos retroceder. Menos mal que en el último momento giró, porque si no, no sé qué podría haber pasado. Sentí muchísima impotencia.

- Se han llegado a plantear su retirada para evitar cualquier tipo de problemas. ¿La cuadrilla del txopo se considera ahora marginada, que les diría?

- En su momento se planteó incluso llevar el txopo a otra plaza más pequeña o con más seguridad. Pero fuimos conscientes de que no se puede ir en contra de la tradición. Ya hemos tenido reproches por haberlo cambiado este año al mediodía. Todo el mundo tiene derecho a quejarse, pero el calendario lo ha querido así. Si lo hubiésemos puesto a las ocho de la tarde, hubiéramos perdido un día de fiestas.

- Aún le quedan los 'Santrokazes'. Pese a ser el patrón, ¿a qué cree que se debe que los 'Sanprudentzios' tengan más tirón?

- Zelaieta se encuentra a desmano. No tiene tren, solamente autobuses y en horarios determinados. La planificación también es diferente. San Trokaz es más del pueblo y para el pueblo. Todos participan en todo, mientras que en San Prudentzio cada uno mira lo suyo.

¿Qué siente en sus últimas fiestas como responsable?

- Me da mucha pena, porque son muchos años. Es mucho trabajo. Hay que reunirse con mucha gente, planear, intentar aumentar las partidas... Pero Aitzol Unzueta, técnico de Cultura y Festejos, siempre me ha ayudado. Creo que lo echaré en falta, pero descansaré. Aunque imagino que me dejaré ver por la comisión de fiestas.