«Ha sido una terapia y una forma de seguir con Paule»

Javier San Salvador muestra ''El tiempo, la ausencia'. / M. DÍAZ
Javier San Salvador muestra ''El tiempo, la ausencia'. / M. DÍAZ

'El tiempo, la ausencia' de Javier San Salvador ve la luz como catálogo para gestionar el duelo por la muerte de un ser amado y como tributo a su hija

MANUELA DÍAZ DURANGO.

«Cuando la tuve en mis brazos le ofrecí el dedo índice para que lo asiera con su manita. Sentir la ligera presión me hacía feliz, me hacía sentir que el lazo que nos unía era aún mayor». Paule San Salvador, que falleció hace dos años, con apenas 25 años de cáncer de colon con metástasis en el hígado, es el hilo conductor de 'El tiempo, la ausencia (a propósito de '22')' escrito por su padre, el durangués Javier San Salvador. La pérdida de su hija, que en todo momento apostó por desmenuzar cada segundo de su vida como se recoge en el exitoso libro póstumo '22', condujo a Javier a vomitar su duelo, sus sentimientos, su sufrimiento, pero también su amor incondicional y para siempre hacia un ser querido.

«Paule supo vivir y en muchos aspectos ha vivido más que yo, ha viajado, ha sentido y todo ello sabiendo que no le quedaba tiempo». Sus ojos todavía reflejan su figura, porque el dolor por la pérdida de un hijo no cesa, pero Javier ha querido darle un giro y contar como sintió su enfermedad, su fallecimiento y su ausencia. Durante ocho meses se ha sumergido en un proyecto en el que, además de contar la historia de Paule y de cómo surgió y se dio forma al libro '22', ha reflexionado sobre sus sentimientos. «Ha sido un desahogo, una terapia y una forma de seguir estado con Paule», en el que cada palabra del libro trata de tejer una red para «atrapar su memoria».

Además de alivio, Javier reconoce que ha sentido dolor porque «cuando escribes te acercas a la persona ausente, y su presencia se hace más fuerte». Lo suyo por la escritura viene de lejos. Al igual que su hija, Javier lleva años escribiendo en un blog 'Duroderroer', por lo que dar continuidad a '22' fue un proceso natural. «Hay momentos bonitosy otros duros, en los que probablemente he tendido a santificar a mi hija, pero Paule era así, era vital, alegre», asegura.

A lo largo de 237 páginas Javier «lanza un grito ante su ausencia, y con sencillez, sin estridencias ni reparos, pero sí con intensidad y cierta crudeza (o naturalidad), afirma lo que está en el origen de su crónica sentimental y, sobre todo, de su desgarro vital», escribe Eva Rodríguez, que junto a Jon Sánchez y Javier San Salvador dieron forma a '22' con las anotaciones y escritos de Paule.

«Cuando llegue el silencio»

El vínculo entre padre e hija se deja ver en cada palabra del libro y en la foto de ambos que reposa en la solapa. En la portada, un dibujo del monte Ogoño en Laga, donde se esparcieron las cenizas de Paule y que ha pintado la madre de la que fue su pareja durante sus últimos seis meses de vida. Sin pretensiones y con humildad, espera «que los que conocieron a Paule o leyeron '22' lo lean».

Consciente de que el tiempo hará su trabajo, y contribuirá a diluir tanto el dolor como su recuerdo, San Salvador admite que se animó con el libro, «para cuando nadie me pregunte, para cuando llegue el silencio». Los beneficio de su venta, disponible en las librerías de la villa, también se dedicarán a la ONG de Jesuitas Alboan, en la que Paule colaboró durante años.

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