«Lo siguiente será que vayamos al garbigune a depositar la basura»

Depósitos a un kilómetro de distancia a los que deben desplazarse vecinos de Santa Apolonia. NAHIKARI CAYADO/
Depósitos a un kilómetro de distancia a los que deben desplazarse vecinos de Santa Apolonia. NAHIKARI CAYADO

Vecinos del barrio Santa Apolonia de Iurreta consideran «vergonzoso» tener que desplazarse un kilómetro para depositar los restos domésticos

NAHIKARI CAYADOIURRETA.

«Pagamos los mismos impuestos que los que viven en el casco urbano. ¿Qué será lo siguiente, que tengamos que ir directamente al Garbigune?», protestan desde el colectivo de personas del barrio Santa Apolonia de Iurreta. Este malestar se ha generado tras la reciente retirada de unos contenedores en la zona, obligando a personas mayores a desplazarse hasta un kilómetro a un lugar que no consideran seguro al «tener que cruzar la carretera, con todo el riesgo que ello conlleva».

Lamentan, además, que no se les haya informado de la retirada de los contenedores, por lo que su «sorpresa» fue mayúscula al toparse con un cartel en el que se les informaba donde debían desplazarse para depositar los residuos domésticos. La retirada de estos depósitos se suma a la que ya se llevó a cabo hace cuatro años. Entonces, cada caserío contaba con su propio contenedor, lo que resultaba «cómodo» para las peresonas residentes. Pero los recortes obligaron a reducir el servicio de recogida de basura. «Nos pareció una medida comprensible, ya que puede suponer un coste considerable que los siete caseríos que conformamos el barrio tuviésemos nuestro propio contenedor», admiten desde el conjunto vecinal de Santa Apolonia.

Se establecieron cuatro puntos de recogida de residuos, que ahora se han reducido a tres. Uno de ellos se ubica junto al restaurante Azken, otro frente a Furesa, y el tercero, junto al Altar de Santa Apolonia. La semana pasada se anuló el situado frente al taller de Lebeiti. «Era el más céntrico, donde íbamos la mayoría. Dos de ellos dan servicio sobre todo a locales hosteleros, no son para los vecinos, y, además, nos quedan igual de lejos», apostillan.

La repentina supresión de este punto de recogida de basuras ha molestado al vecindario. «Ni siquiera nos han avisado, ni un solo bando. Nos enteramos cuando fuimos con las bolsas de basura, que, para nuestra sorpresa, habían sustituido los contenedores por un poste con fotos», reprochan.

Ahora, las personas que residen en el barrio se ven obligadas a desplazarse un kilómetro para desprenderse de los restos domésticos. «Es vergonzoso que en pleno siglo XXI tengamos que andar así, cuando además hay mucha gente mayor». Matizan, además, que el punto más cercano para la mayoría «no es seguro. Apenas hay arcén para acceder y, además, tenemos que cruzar la carretera, con el riesgo que conlleva».

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