Primera marcha multicultural en Durango

Desfile multicultural que llenó de color ayer las calles de Durango. / NAHIKARI CAYADO
Desfile multicultural que llenó de color ayer las calles de Durango. / NAHIKARI CAYADO

Un desfile evidenció ayer la necesidad de compartir el espacio festivo con las personas de diferentes países que residen en la villa

NAHIKARI CAYADO DURANGO.

«Todos somos personas. Todos estamos compartiendo el mismo tiempo y espacio, lo que nos convierte a todos iguales». Con esta idea como base se dieron cita ayer en Durango personas de diferentes orígenes y culturas, que ataviadas con los trajes típicos de sus países, mostraron la diversidad de la villa evidenciando la multiculturalidad. Una docena de asociaciones, entre las que se encontraban el grupo colombiano Salay, el Centro Andaluz de Durango, la asociación Ceiba de Guinea Ecuatorial, el grupo de mujeres musulmanas 'Al Nour', los grupos senegaleses de Aline Sitoe Diatta y M'lomp y una bailarina cubana de La Bodeguita del Medio, junto con varios colectivos de música y danza euskaldunes como Kriskitin, Jaizale Durangaldeko Txistulari Elkartea y Durangoko Triki ta Pandero Eskola recorrieron las calles de la villa entre bailes y cánticos que no dejaron indiferente al público.

«Cada vez tenemos más personas de diferentes culturas, razas y países en nuestra localidad. Hay gente que lo ve mal o no lo entiende, pero esto es así y tenemos que concienciar a la sociedad», afirmaban desde las agrupaciones locales que han colaborado en impulsar el primer pasacalles a favor de la diversidad cultural que se realiza en Durango.

Color y buen humor

El encuentro multicultural arrancó a las seis de la tarde desde el recinto de las txosnas, ubicado en el entorno del pabellón multiusos de Landako con una actuación de sevillanas a acargo del grupo que integra el Centro Cultural Andaluz. A continuación, recorrieron buena parte del municipio, realizando diversas paradas, hasta finalizar la marcha dos horas después, en el pórtico de Santa María.

Fueron muchos las y los curiosos que se aproximaban y quedaban atónitos ante los exóticos bailes y trajes regionales de países participantes. «Tienen mucha marcha, la verdad es que no se diferencian mucho a los bailes de aquí», señalaban desde el púbico mientras grababan el espectáculo en sus teléfonos.

Así pues, entre colores, tradición, alegría y buen humor, la villa de Durango demostró ayer ser una localidad con una abundante y variopinta cultura, abierta a «seguir progresando y siempre dispuesta a mejorar».

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