«La primera vez lloré del apuro que me daba tocar en público»

Aroma reconoce que el txistu le ha exigido «mucho sacrificio». / M. D.
Aroma reconoce que el txistu le ha exigido «mucho sacrificio». / M. D.

El durangués Juanan Aroma recopila 60 años de historia del txistu en la comarca en un libro, que presentará esta tarde en el Ateneo del Arriola

MANUELA DIAZ DURANGO.

Juanan Aroma nunca olvidará su debut. «la primera vez lloré del aputo que me daba tocar en público». Apenas tenía 11 años y el grupo de danza Garbi Alaiak, en el que bailaba su hermana Amaia, necesitaba de un txistulari para hacer un alarde en el pórtico de Santa María. Era tal la vergüenza que sentía que su tía le llegó a prometer 25 pesetas de las de antes si salía. Lo hizo, sin recompensa de por medio. No podía negarse ni a su tía ni a su hermana mayor y maestra en este instrumento. Nacía así un vínculo con el txistu que no solo le animó a organizar el Txistulari Eguna del Duranguesado, sino que le ha alentado a recopilar la historia de este instrumento en la comarca en un libro que esta tarde (19.00 horas) se presenta en el ateneo del Arriola de Elorrio y que edita el grupo Jaizale.

Para Juanan Aroma fue un instrumento heredado, que su hermana Amaia se encargó de introducir en su familia. Con apenas nueve años comenzó a aprender aleccionado por ella. «Los primeros años tenía los ojos de mi madre en el cogote, luego le acabé cogiendo afición», admite. Tras su debut en Durango, con 17 años tomó parte en la primera edición del día del txistu que se celebró en Abadiño. Allí estaban Mario Padilla, padre del famoso entrenador del Athletic, Luis Zubizarreta o el director Luis Albizu de Ermua, germen de lo que en 2004 pasó a constituirse como Jaizale. «Padilla trajo desde Otxandio unos niños para que nos sostuvieran las partituras», recuerda al tiempo que señala una de las numerosas fotos que se ilustran las cerca de 300 página del libro '1956-2015 Txistu Hotsak Durangaldean'.

Además de las imágenes, en su mayoría sacadas por él, se van sucediendo recortes del periódico, partituras, ilustres txistularis como Alejandro Aldekoa o Arantza Berriozabal, un apartado para el recuerdo en el que se incluyen los ya fallecidos y una completa cronología de seis décadas de vida del Txistulari Eguna en la zona, incluyendo los siete años en los que el Gobierno Civil no permitió su celebración en la década de los 70. La recopilación incorpora un resumen de cada una de ellas, así como la llegada de las mujeres en los 60, con Amaia Aroma como pionera, seguida de la también duranguesa Susana Zuriturraza y la berriztarra Merche Alberdi. Inmcorpora también anécdotas como el cartel diseñado por José Javier Lacalle 'Laka' en 2002, que las mujeres eran mayoría por primera vez.

La grabación del disco sobre los Surrandis en 2013 no podía quedar fuera del libro. Este durangués, fundador de Tronperri y Kriskitin, sumerge al lector en los Carnavales de Durango con partituras compuestas por Jesús Egiguren, Ane Belaustegi y Ander Erzilla, con letras de su hija Ixone Aroma, Unai Iturriaga y la propia Ane Belasutegi. Se incluye también su nombramiento como pregonero en los 'Sanfaustos' de 1998 o la conmemoración de Berrio-Otxoa en 1988 que reunió a dos centenares de músicos, completan la recopilación.

Asegura que con esta publicación va cerrando su vínculo con este instrumento que le ha visto crecer. «Ha sido muy importante en mi vida, pero también me ha exigido mucho sacrificio», señaló. El que fuera concejal en Durango, profesor de txistu y euskera, delegado de la villa en Gerediaga y txistularien los actos que se celebran en Durango, asegura que aunque irá dejando de tocar, su vínculo con el txistu nunca desaparecerá.

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