El primer parque acuático desmontable de Euskadi hace aguas en Iurreta

El parque contaba con monitores en cada atracción. /El Correo
El parque contaba con monitores en cada atracción. / El Correo

Sus promotores dicen que el mal tiempo de julio les ha pasado factura y mermado un 43% las entradas. «El próximo año estaremos a 150 kilómetros de aquí»

MANUELA DÍAZ

La suerte no ha acompañado al primer parque acuático temporal desmontable instalado en Euskadi. Un verano pasado por agua y el escaso entusiasmo mostrado por la población de la zona han contribuido a que el aquapark de Iurreta no haya calado. «El próximo año estaremos a 150 kilómetros de aquí», vaticinaba Alain Arrizabalaga. El impulsor de la iniciativa emitía ayer una valoración agridulce, puesto que aunque ha registrado un 43% menos de la entrada esperada, su puesta en marcha ha permitido cerrar nuevos contactos y servir de prueba piloto para observar el «buen funcionamiento y servicios» de las instalaciones. «De no haber sido por el mal tiempo que hemos tenido y las poco acertadas previsiones meteorológicas, el parque hubiera sido un éxito. La gente que ha ido salió encantada, por eso, nuestra idea es trasladar el equipo a otras provincias como La Rioja o Navarra», señaló.

La empresa, promovida por el abadiñarra Alain Arrizabalaga, cuenta con otro parque instalado en Gorliz desde hace tres años -que mantendrá el próximo año- y uno más en Panamá. Aunque desde hace siete años se ha centrado en ofertar actividades de ocio en las playas, este año se había decidido por dar un salto al interior. Sin embargo, el tiempo ha dado la espalda a su negocio. Si a esto se suman los 1.500 euros diarios de gastos de mantenimiento, las cuentas no salían. «No hemos perdido dinero, pero de las 30.000 personas que esperábamos, apenas han venido 17.000». Con un aforo de 700 personas, que no se ha superado, la mayor parte procedían de Vitoria, Bilbao y Donostia.

Ayer, la lluvia volvía a frenar su actividad e impedía desmontar la media docena de atracciones emplazadas en 4.300 metros cuadrados Una piscina de ola artificial, otra central de 30 x20 metros, en la que se practicaban gincanas y a la que iban a parar numerosos toboganes, dos de ellos con catorce metros de altura; y una ola estática para surfear, que inauguró en la primera playa urbana en Sevilla, han sido los grandes atractivos del recinto. «Es como un txikipark gigante de agua, con un monitor en cada atracción para que los padres pudieran estar tranquilos todo el día», apuntó Arrizabalaga.

Tampoco ayudó a su impulso el precio de la entrada. No obstante, de los 16 euros que costaba en un principio, la empresa sacó bonos con los que el pase salía a 10 euros.

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