Un policía municipal de Durango es el primer agente que se contagia de sarna en Bizkaia

Un policía municipal de Durango es el primer agente que se contagia de sarna en Bizkaia

«Tengo dudas sobre dos actuaciones en las que hubo un cacheo y un forcejeo», relata el afectado

Ainhoa De las Heras
AINHOA DE LAS HERAS

Un policía local de Durango se ha convertido en el primer agente que se contagia de sarna en Bizkaia. A principios de diciembre saltó la alarma al conocerse varios brotes de esta enfermedad en residencias de ancianos y en centros de menores tutelados de la Diputación. Además, la Unidad de Inteligencia de la Policía Municipal de Bilbao emitió una alerta para advertir a los agentes de que adoptaran precauciones al detectarse que dos detenidos presentaban sarna. También Osakidetza intentó tranquilizar a los sanitarios de emergencias, dada la «preocupación existente», y remitió un escrito con una serie de recomendaciones, como lavarse las manos o utilizar guantes desechables.

«Son gajes del oficio. Esta vez me ha tocado a mí, pero le puede pasar a cualquiera», afirma el agente afectado en declaraciones a este periódico. El policía descubrió que sufría escabiosis a principios de noviembre, cuando le salió «una especie de sarpullido en un brazo». El médico de cabecera lo atribuyó a una alergia y le recetó un tratamiento. «Como no se me pasaba y seguía con los picores, me fui a Urgencias de Cruces, donde me dieron el diagnóstico».

«Lo peor es por la familia»

Nadie en su entorno padece esta enfermedad, por lo que está convencido de que el contagio sólo ha podido producirse en el trabajo. «Tengo dudas de dos actuaciones, en las que hubo un cacheo y un forcejeo», asegura. «En una de ellas llevaba guantes y en la otra no; pero son anticortes, para que no penetre el filo un arma blanca, no te libran de ninguna otra cosa», advierte. En cuanto supo que había contraído esta enfermedad contagiosa que se caracteriza por ronchones en las manos y picazón, «llamé a mi jefe para contárselo y que adoptaran las medidas oportunas».

De momento, se está diseñando un protocolo de actuación para evitar que se repita otra contaminación. Se trata de una dolencia leve, pero muy contagiosa. El médico le recetó una pomada, que tenía que volver a aplicarse al de siete días. «Aún tengo algunos picores». «Hay que lavar toda la ropa a 60 grados y lo que no se pueda, meterlo en una bolsa durante tres días para que el bicho muera», explica. «Lo peor es por la familia, porque también ellos pueden contraerlo», lamenta.

 

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