«Podíamos haber tenido una desgracia porque era un peligro»

Trabajos de demolición que ayer arrancaron en el edificio Berrio de la calle Uribarri. / YOLANDA RUIZ
Trabajos de demolición que ayer arrancaron en el edificio Berrio de la calle Uribarri. / YOLANDA RUIZ

Tras años de quejas y denuncias por su mal estado, ayer arrancaron las labores de derribo del antiguo edificio de Berrio en Durango

MANUELA DÍAZ DURANGO.

Desprendimientos de la cornisa, goteras, rotura de antenas... Para las personas residentes y responsables de negocios en el entorno del antiguo edificio de Berrio en Durango, sus precario estado llevan años siendo una agonía no solo por las averías que ha supuesto en sus viviendas o locales, sino por el peligro, que a su juicio, representaba el inmueble deshabitado desde hace unos cuantos años. Ayer, contemplaban con satisfacción como una máquina ponía fin a esta tortura para siempre con la demolición del inmueble. «Va a ser un gran alivio», admitía Alfonso Benegas.

El responsable de la sociedad que gestiona el cine Zugaza, con el que limita el vetusto edificio ya desaparecido, lleva años reclamando esta medida que entre otros problemas le ha dejado un agujero de 6.000 euros por las humedades y goteras que generaron en una de sus salas el desplome de tejas sobre la cubierta de los cines. «Siempre hemos tenido problemas con este edificio y hemos denunciado en numerosas ocasiones su mal estado, pero hasta que no lo han visto ellos mismos no han hecho nada», se quejaba ayer.

Según informaron a las personas y colectivos afectados por el derribo en una reunión que tuvo lugar el miércoles , el estado del inmueble era «lamentable». «No han podido subir a la primera planta por miedo a que se derrumbara, es una vergüenza que hayan tenido que esperar hasta ahora y encima tenemos que agradecer que no haya pasado nada antes», lamentaba el portavoz de la asociación de vecinos del casco viejo DAZ, José Mari Arrillaga, presente en la cita informativa.

Urbanización

Una opinión que era compartida por Benegas, quien ayer se mostraba satisfecho por el derribo de este inmueble, ubicado frente a la plaza del mercado y junto al cine Zugaza. «Podíamos haber tenido una desgracia porque era un peligro, ahora estamos encantados de la vida, no tendremos más problemas», aseguró.

Desde la empresa que se encargaba ayer de las labores de demolición reconocían que el edificio se encontraba en «muy mal estado», situación que les obligaba a llevar a cabo «poco a poco» estas tareas . Esta circunstancia les impidió finalizar los trabajos, tal y como estaba precisto, para continuar hoy con la retirada de escombros. «En cualquier caso debemos dejar estabilizado el edificio», matizaban poco antes de que se concluyera la jornada laboral. Es por ello que hoy se mantendrá cortada la calle Uribarri durante el día, obligando a los vehículos a salir por Uribarri kalea en dirección contraria hacia la calle Andra Mari. Ayer los más afectados fueron los vecinos, que se vieron obligados a informar cuando entraban o salían de sus viviendas, para frenar los trabajos de derribo, y la media decena de comercios de la zona. El cine se mantenía cerrado por descanso y las sesiones de hoy transcurrirán con normalidad.

En el solar que ahora se dibuja en la zona, la promotora levantará un edificio similar con ocho viviendas, dos locales comerciales y trasteros, que previsiblemente estarán operativos en 2021. Asimismo, se reurbanizará la calle Arandoñotorre, donde se procederá a ensanchar las aceras, renovar los servicios y mejorar y garantizar la accesibilidad. La promotora será la encargada de realizar esta urbanización, que supondrán una inversión de 420.000 euros.

Según informaron desde el Ayuntamiento, se prevé que las obras de urbanización estén finalizadas el próximo año. «La reurbanización de la zona deberá estar terminada para cuando se construyan las nuevas viviendas», apuntaron.

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