Las peleas y delitos por lesiones se reducen un 32% en Durango

Kalebarria registró en enero una violenta pelea. / Y. R.
Kalebarria registró en enero una violenta pelea. / Y. R.

La asociación vecinal del casco viejo reivindica, sin embargo, la necesidad de que se incremente la presencia policial en esta zona donde se concentran los bares

MANUELA DÍAZ DURANGO.

El número de delitos por lesiones, entre los que se encuentran las peleas, ha descendido en el último año un 32% en Durango. Según los datos facilitados por el Departamento de Seguridad, de los 82 casos registrados en 2017, el pasado año apenas se contabilizaron 56 intervenciones por delitos de lesiones. Asimismo, el grado de violencia también se ha visto reducido. Si bien en el 2018 no se vieron implicadas armas blancas, hace dos años si se registró un caso.

Este descenso de agresiones se ve reflejado en el estudio sociopolítico encargado por el Ayuntamiento de Durango y que se llevó a cabo el pasado mes de octubre. La seguridad no copa las tres principales preocupaciones de los durangueses, que si se centran en la contaminación, la falta de aparcamiento y el tráfico. En el ámbito de la seguridad, el 58,2% de las 600 personas entrevistadas consideran que el centro y el casco histórico de la villa son los más seguros, seguidos de Askatasun Etorbidea y Aramotz (4%) y Landako (4%). Entre los más inseguros, se citan a San Fausto (23,5%) y Tabira (13,5%).

Pese a estos datos, la asociación vecinal del casco viejo Durangoko Alde Zaharra (DAZ) asegura que se debería incrementar la presencia policial en esta zona. Según su portavoz, José Mari Arrillaga, las peleas y trifulcas «son habituales» por concentrarse en ella buena parte de los establecimiento de alterne. Los dos últimos episodios más violentos se han registrado precisamente en esta zona. Hace justo un mes en Kalebarria una joven apuñalaba a otra duratne una trifulca en el interior de un local. Y aunque no tuvo mayor transcendencia, a finales del pasado año, un hombre generó cierta tensión en el entorno de una discoteca de Komentu kalea, donde se acercó hasta la entrada portando una motosierra .

Las personas que reiden en esta zona advierten que «en fiestas todo es peor». José Luis Martínez Antoñana señala que si bien el casco viejo «ha ganado en tranquilidad» en los últimos años, el jaleo persiste los fines de semana. «Dan golpes a la puerta de la calle con el pie como si fueran a tirarla, bocean y orinan, nos han roto dos veces la luna del portal y nos han arrancado el portero automático», lamenta. A su juicio, a parte de un mayor civismo por parte de todos, sería primordial «una mayor presencia policial a pie por las noches. «Que se les vea y que haya un trato directo con la gente», aseguró.