Mascotas al amparo de San Antón

Antonio Madinabeitia bendice a la veintena de mascotas que ayer se dieron cita en Urkiola. /M. DÍAZ
Antonio Madinabeitia bendice a la veintena de mascotas que ayer se dieron cita en Urkiola. / M. DÍAZ

Se incrementa cada año el número de animales que se acerca hasta el santuario de Urkiola para recibir la bendición de su patrón y el de los baserritarras en la festividad, que ayer reunió a decenas de personas

MANUELA DÍAZ DURANGO.

Junto a San Blas, Santo Tomé o San Antonio de Padua, uno de los patrones más celebrados en Euskadi. Cada 17 de enero, baserritarras de toda Euskadi han celebrado su patrón y recibido la bendición de San Antón junto a sus animales. Ayer el santuario de Urkiola abría sus puertas a cerca de una veintena de mascotas mostrando que cada año esta tradición va recuperando adeptos llegados de distintos puntos de la geografía vasca. Los perros han vuelto a ganar por goleada, y si otros años se ha podido ver alguna mascota exótica, en esta ocasión solo el gato 'Pau' ha salido de su cesta para ser rociado con agua bendita mientras Antonio Madinabeitia, de 86 años, único misionero que permanece en el alto de Urkiola, oraba «El Señor bendiga a este animal y que San Antón le proteja de todos los males del cuerpo».

'Lola', una pinscher de 13 años, con su chubasquero rosa, se colaba menuda entre el resto de canes como borden colin, perros ratoneros, spaniel bretón y varios pastores vascos. «Este tipo de tradiciones hay que mantenerlas vivas, tengas mascota o no», apuntaba Arantza Zatón, de Galdakao, habitual a esta cita y que por primera vez llegaba acompañada de una mascota, 'Txistu', un bodegero de poco más de un año. «Es un día muy especial en Urkiola, y aunque no son como los de hace décadas cuando acudían baserritarras de toda Euskadi, estamos viendo una recuperación en los últimos años», admitía Madinabeitia.

'Tosco'.
Este american bully de tres meses llegó desde Durango ayer a Urkiola.
Panes.
Se distribuyeron 800 para compartir entre la familia y los animales.
'Pipo'.
Acudió acompañado de Maribel Barrueta desde el casco viejo de Bilbao.
'Pau'.
Fue el único gato que participó en la bendición de Urkiola junto a Sandra Escaño.

Según el sacerdote, que tomó el testigo ayer en la bendición de los animales tras el fallecimiento hace poco más de un año de Joseba Legarza, si se está produciendo este reflote se debe en gran medida al ímpetu de las personas mayores por mantener vivas las tradiciones. «La gente joven trabaja», afirmaba tras una ceremonia en la que el más del 90% superaba los 65 años. Más duro, Miguel Ángel Jaio, de Abadiño, aseguraba que la juventud «ni siquiera se ha enterado de que se bendicen animales en Urkiola, les dices y te responden que no digas tonterías».

«Es una tradición»

Prejubilado, junto al resto de su cuadrilla, reconocen ser unos habituales de Urkiola pero que por motivos de trabajo, nunca han podido venir el día de San Antón, aunque sí en la repetición que será este domingo a las 11.30 horas. Ayer, acudieron con un compañero especial, 'Mendi', un spaniel bretón de seis meses, al que sostenía Jose Manuel Araujo, su dueño. «Estas tradiciones no se pueden perder», señaló.

La animada cuadrilla no quiso arriesgarse y subió andando, aunque como muchos decidieron dar un paseo hasta el Pol-Pol y luego tomar un caldito. Más animados, Lucas Alberdi, de 67 años y su mujer Alazne Elordi, se limpiaban el barro en las inmediaciones del templo después de subir andando desde el barrio abadiñarra de Mendiola junto a 'Tor, un border colin que, precisamente ayer cumplía seis años.

Antonio Parra, de Iurreta, calmaba a su agitada 'Jacky', un yorkshire peleón de 4 años, mientras Jose Ignacio Gorroño y 'Beltza' esperaban a las puertas del templo. Gorroño, es otro de los habituales a la cita. Hace justo doce años, cuando se jubiló, apareció en su vida 'Beltza' y desde entonces se ha convertido en su sombra. «Te hace mucha compañía y me obliga salir al monte y pasear», apunta. «Es una tradicción muy bonita que hay que mantener, tengas fe o no», señalaba Maribel Barrueta, que junto a 'Pipo', su bulldog francés de 9 años, llegaban desde el casco viejo de Bilbao.

Durante la eucaristía también se procedió a la bendición de panes, que según manda la tradición «se deben comer y compartir entre la familia y los animales», explicó Madinabeitia. El rito se remonta a la antigüedad, cuando los campesinos se encomendaban a San Antón como protector de los animales ante las enfermedades y los ataques de depredadores. La repetición será el domingo a las 11.30 horas.